Llegada de Jorge y Mariola
Pues contra todo pronóstico, Jorge y Mariola me llamaron a las 16:30 desde Waverley Bridge. Habían venido vía Amsterdam. Yo no sé por qué pensaba que venían vía Frankfurt. Que cosas...
Les habían perdido el equipaje los de KLM así que allí estaban los dos en Waverley Bridge como los que andan paseando por la ciudad.
Me hizo mucha ilusión verlos. Están estupendos. Vamos, igual que la última vez que los ví. Ningún cambio.
De la estación fuimos a casa para descansar un poquillo, sentarnos y contarnos. Hablamos de muchas cosas, ninguna así importante y luego nos fuimos a dar un paseito a pesar de la lluvia. Atravesamos los meadows y caminamos un poco por Old Town hasta que empezó a llover con bastante intensidad, momento en que decidimos volver a casa, no sin antes pasarnos por el Lidl a comprar las cosas que hacían falta.
Ya en casa empezamos a cocinar aunque era pronto pero tanto Jorge como Mariola venían muertecitos de hambre. Nos pusimos las pilas todos y en bien poquito tiempo teníamos un tortillón enorme, una ensalada muy grande también y todo lo necesario para las tostas veraniegas de aceite de oliva con tomate y queso. Todo muy bueno y duró bien poco.
En espera de que llegara Ramón de trabajar para irnos a tomar algo con él, nos echamos unos mojitos de los que todavía teníamos del sábado que por cierto estaban buenísimos. Más buenos que el sábado. Se ve que hay que dejarlo unos días en la nevera para que coja más el saborcillo de la menta y el limón.
Llegado Ramón nos esperamos a que cenara, descansara un poco y a que los de KLM trajeran las maletas de Jorge y Mariola y luego nos fuimos a los links a tomarnos una pinta. Fuimos allí porque se suponía que pillaríamos el 2X1 y que podríamos sentarnos fuera pero al final ni una cosa ni otra. Lo de la promoción termina a medianoche y pasaban ya cinco minutos de ésta cuando llegamos. Luego encima por lo visto no dejan sentarte fuera tampoco después de las doce. Nuestro gozo en un pozo.
Así que nada, nos bebimos nuestra pinta y nos marchamos a casa a dormir. Al final puse a Jorge y a Mariola en el box y yo hinché la colchoneta y la puse en el suelo. La verdad es que no era muy incómodo, lo malo es que Jorge se quedó dormido enseguida y empezó a roncar así que Mariola y yo haciendo ruiditos para que se callara con las consiguientes risas. No sé si dejó de roncar o no porque al final me quedé dormido.

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