Are you ready to fuckin´ great?
Pues con esta y otras muchas frases vacilonas nos deleitó anoche el cantante de los Hives entre canción y canción. A mí me hizo muchísima gracia pues pienso que lo hacía completamente para divertir, como un comediante, aunque a otros les pareció un tipo arrogante. En cualquier caso, eso fue ayer domingo y antes tengo que contar el resto del finde.
El viernes después de trabajar, me fui a tomar una pinta con los del trabajo pues habíamos quedado todos con Roni para despedirlo pues ya no va a trabajar más en la universidad. Se va a dedicar exclusivamente a lo que le salga como freelance. Que pena porque me lo pasaba pipa con él.
Me tomé una pues no quería entrar en las rondas ya que me veía que me iba a casa a gatas y no era plan. Además estaba Dani por ahí solo y había quedado con él después de despedir a Roni.
Me vinieron a recoger él y Ramón al pub donde estaba y nos fuimos a dar un paseo por holyrood park. Vimos también el palacio de la reina y la parte de abajo de la royal mile.
Después de la caminata nos fuimos al Lidl a comprar lo necesario para la cena y de allí a casa. Nos atendió la cajera vasca que a mí no me caía nada bien y esta vez fue un encanto. Que cosas más raras...
Ya en casa nos pusimos manos a la obra y en no demasiado tiempo teníamos en el horno unas tostas de tomate, queso, aceite de oliva y atún que salieron buenísimas. También hicimos una ensalada que al final no nos comimos. De postre nos pusimos un poquito de helado que habíamos encontrado de superofertón en el Lidl. No estaba malote.
Después de la cena, recogimos la cocina y nos duchamos antes de salir. Decidimos ir al Car wash que nos venía estupendamente para ir a recoger a Uli a la estación después. Justo cuando salíamos de casa en dirección al sitio, me llegó un mensaje en el que me decía que ya había llegado así que me cogí la bici y quedé en ver a Ramón y a Dani en el wash.
Me hizo mucha ilusión volver a verla. Se ha hecho un corte de pelo muy Londres y también llevaba unas zapatillas muy modernas así que empecé a decirle que se había vuelto una guay. Una ejecutiva moderna, y nos reímos con ello. Luego nos subimos al wash y nos tomamos unas cervezas con Ramón y Dani. Uli nos estuvo contando lo contenta que está en Londres. La verdad es que se le veía en la cara. Nos lo pasamos muy bien y además la música y el ambiente acompañaba. El wash es de mis favoritos de Edimburgo. Me gusta ir los viernes a tomar algo y volver prontito a casa. La música siempre es estupenda y suele haber un dj pinchando que mola más que el hecho de tener un CD en el reproductor.
Cerraron a las dos y ya nos marchamos a casa donde comimos los restos de la cena y ya nos fuimos a la cama.
Al día siguiente, desayuné con Uli y luego se marchó a comer con Kitty, Katherine y Mubarak. Yo ordené un poquito, hice compra y en cuanto se despertaron Ramón y Dani, les propuse nos fuéramos a la galería de arte moderno y empezar desde allí el paseo del río. Ambos accedieron y disfrutaron mucho del paseo. Es chulísimo. Uno de mis favoritos sin duda. Al llegar a la galería de arte moderno, nos sentamos un ratito y yo me quedé dormido y, por lo visto, empecé a roncar. Estaba agotado. Es que con la visita de Dani no hemos parado y tengo cansancio acumulado.
Volvimos a casa como a las cinco y nos pusimos a hacer pasta para comer. Comimos muchísimo y después nos fuimos todos a echarnos la siesta. Uli volvió al poco y también se echó. Nos levantamos todos más o menos a una hora razonable menos Uli que amaneció a las 9 de la noche.
Cenamos ligerito pues tampoco teníamos mucha hambre y nos fuimos al citrus donde habíamos quedado con Lena, Kate, Tony y Joerg que por cierto se parece a Clark Kent y nos reímos mogollón con ello. Estuvimos allí charlando y bailando hasta que el ambiente empezó a ser demasiado hooligan, momento en que nos marchamos al wee red bar para lo que se nos unió Antonio. Allí, mucho mejor. El wee red bar es genial. Más pequeñito, la gente más amigable y la música mejor seleccionada. Estuvimos allí bailando hasta que cerraron. Nos reímos mogollón porque sabiendo que haría muchísimo calor, me llevé dos abanicos que tengo en casa y mientras baiábamos nos abanicábamos con la consiguiente cara de sorpresa de la gente.
La vuelta a casa, una gozada paseando por los meadows. Nos acostamos como a las cinco.
El domingo nos levantamos bastante tarde, desayunamos y Uli se marchó porque había quedado con Caro. Ramón, Dani y yo nos fuimos a recoger a Antonio a su casa para dar una vuelta pero al final nos quedamos en su casa que tiene un salón enorme en el que daba el solete y se estaba genial. Después de eso, ya llegó la hora de ir a llevar a Uli a la estación. Su tren llegó muy puntual. Se fue a las cinco y media y tras despedirla, me fui a las taquillas a sacarme billete a Londres para el primer fin de semana de Ocubre y la verdad es que muy bien pues había muy poca cola y me salió relativamente barato. Me apetece muchísimo ir a Londres. Me da a mí que me va a encantar.
Cuando volví a casa, me dí cuenta de que no teníamos mucho tiempo para comer pues el concierto de los Hives empezaba en teoría a las ocho así que nos hicimos unos sandwiches y nos marchamos corriendo Dani, Antonio (que al final se apuntó) y yo.
Allí nos encontramos ya con Lena, Kate, Mari, Tony y Joerg. Esperamos un ratito y al poco salieron los teloneros que hacían instrumentales surf muy chulos. Uno de ellos tocaba el theremin y molaba muchísimo. Además iban todos de traje y peinadísimos con gomina y demás. Muy buenos.
Después de media hora larga de teloneros ya salieron los Hives también de traje. El cantante me recordaba al protagonista de la naranja mecánica y tiene un cierto aire sarcástico-arrogante que hacía mucha gracia. Tienen muchísima fuerza en directo y se meten a la gente en el bolsillo enseguida. La puesta en escena es muy viva. Todos bailan muchísimo y más bailaba el público. Muy divertido.
Cuando terminó el concierto nos marchamos a casa a cenar como Dios manda. Hice unas hamburguesas muy buenas y también saqué unas patatas Ali-Oli que me había dado tiempo a preparar antes de marcharnos. Mientras cenábamos vimos a cuatro chicas en una ventana que nos saludaban e igualmente hicimos nosotros. Luego empezaron a bailar y nosotros también. Sacamos la guitarra y estuvimos tocándoles canciones y al final de éstas, nos aplaudían. Menuda risa. Luego ya flipamos porque apagaron la luz de la cocina y pensamos que se habían ido a dormir pero al poco la vuelven a encender y aparecen todas en sujetador. Que bueno. Entonces nos quitamos nosotros las camisetas y anduvimos riéndonos un rato más hasta que ya se hizo tarde y nos fuimos a dormir.

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