Casa de huéspedes Marchmont
Este finde el piso se ha convertido en una casa de huéspedes improvisada. Hemos alojado en régimen de pensión completa a tres personas y yo no conocía a ninguna de ellas. Ramón sólo a una y Colin no cuenta porque está de vacaciones en Irlanda.
El viernes y el sábado se quedaron a dormir Pablo y Esteban. Pablo es amigo de Ramón y Esteban, amigo de Pablo. Me los encontré en casa el viernes al llegar de trabajar. Nos presentamos y nada, muy bien. Muy correctos los dos y con acento granadino super dulce. Luego nos fuimos Ramón y yo con ellos dos a enseñarles un poco el centro. Anduvimos por la royal mile viendo algunos espectáculos muy chulos y otros más flojos. El que más me gustó fue uno de un punki que se tragaba íntegramente la hoja de unas espadas larguísimas mientras pedaleaba en un monociclo. Daba un poco de grima pero era espectacular. Además, hacía mucha gracia.
Mientras caminábamos por la ciudad, Ramón iba con Pablo (su amigo) poniéndose al día de sus cosas y yo con Esteban charlando de todo un poco. Cuanto más hablábamos, mejor me caía. Un tipo super campechano y a la vez más que interesante. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto manteniendo una conversación en español con alguien.
Se puso a llover para variar y decidimos ir a tomarnos una al rush bar que es baratito. Yo me pedí media pinta porque a las 8 tenía el concierto de Paul Kelly para el que había quedado con Colin así que los dejé allí y me marché a la Spiegel Tent donde tendría lugar el sosodicho.
Fue un poco decepcionante descubrir que Paul Kelly había venido sólo con un músico de su banda así que el concierto fue más que nada acústico a dos guitarras y dos voces. Me gustó de todas maneras pero eché de menos ver un grupo entero sobre las tablas y no dos guitarristas. Además influyó en la selección de canciones que hicieron. Tocaron más que nada las más lentas que evidentemente son las que mejor funcionan en acústico.
Después del concierto nos fuimos a casa donde estaban Ramón, Pablo y Esteban y nos pusimos a hacer cena para todos. Comimos un arroz buenísimo y una ensaladita y charlamos de muchas cosas ya que tanto Pablo como Esteban hablan y entienden inglés bien.
Tras la cena decidimos salir a tomar algo y optamos por el car wash. La verdad es que fue una elección estupenda porque estaba muy animadillo, la música era estupenda, estaba altita y pillamos sofás para sentarnos. Ramón y Pablo mantenían una conversación y Esteban y yo otra distinta ya que con la música era dificil escucharnos todos.
De nuevo, unas conversaciones super interesantes con Esteban sobre viajes, culturas, libros, música, trabajo y demás. Una gozada. Me recomendó varios libros y yo a él pues otros pocos.
Después de dos pintas, nos marchamos a casa como a las dos. Hacía una noche muy buena así que el paseo, una gozada.
Ramón dejó su habitación a Pablo y Esteban y se vino a dormir a la mía y roncaba lo más grande. Me costó un poco quedarme dormido pero una vez lo conseguí no tuve demasiado problema. Le hacía el típico ruidito cada vez que roncaba y más o menos funcionaba.
El sábado me levanté como a las diez y media y me encontré con Pablo y Esteban que se iban de ruta turística. Quedamos en vernos luego. Yo desayuné, arregé un poquito la casa y me fui a ver espectáculos a la royal mile con Antonio. Estuvimos como cuatro horas viendo unos y otros y la verdad es que en general bien. Ví a otro punki que tenía muchísima gracia. Hacía malabares con fuego, comía fuego e interactuaba mucho con el público, bromeando y demás. Muy divertido.
En uno de ellos, fui escogido como ayudante para sujetar un monociclo mientras el malabarista se montaba y una vez estaba arriba pues para lanzarle las antorchas y demás. Estuvo divertido.
Ya un poco saturado de tanto show, me marché al Lidl a comprar lo que hacía falta y luego a casa a comer. Me puse a hacer unos guisantes con bacon cuando me llegó un mensaje de Lena proponiéndome ir a los meadows con ellos a tomar el solete. Le dije que me vinieran a buscar y así hicieron y ya nos bajamos todos juntos. Estuvimos charlando hasta que empezó a hacer frío, momento en que nos subimos a casa todos. Éstábamos Ramón, Pablo, Esteban, Charlie, Monica, Mary, Lena, Alex y yo. La casa super ambientada.
Después de tomarnos unos sandwiches y descansar un poquito decidimos irnos al citrus club a bailar. Era gratis antes de las once y media así que nos dimos prisa y llegamos enseguida. El sitio está bien y la música también mola así que nos lanzamos a la pista enseguida y estuvimos danzando al ritmo de The Cure, The Jam, Belle and Sebastian, The Hives, Strokes, New order, James, The pixies y cosas así. Muy bien sobre todo si tenemos en cuenta que era gratis.
Como a las dos nos marchamos a casa. Yo estaba muerto de hambre y Pablo, Esteban y Ramón también así que hicimos una tortillita y una ensalada y nos quedamos en la gloria. Nos fuimos a la cama como a las cuatro con la barriga contenta.
Pablo y Esteban se marchaban camino a Irlanda por la mañana temprano así que nos despedimos antes de acostarnos. Unos huéspedes diez vamos. Agradecidos, colaboradores y educados. Así da gusto tener a gente en casa.
La noche del sábado Ramón roncó más que la del viernes (o quizá yo no dormí tan profundamente) y llegó un momento en que (sabiendo que los huéspedes ya se habían marchado) le tuve que decir que se fuera a su cama y así hizo pero antes se asomó a la ventana del cuarto de Colin y vió que mi bici no estaba. Vino a decírmelo, me levanté y, efectivamente. Se la habían llevado. Menuda rabia me dió. Ya no me pude volver a quedar dormido.
Hacía un día genial así que propuse subiéramos a Blackford Hill y a Ramón le pareció bien. También llamé a Lena que se vendría con Alex. Stavros trabajaba y Fati no cogía el teléfono.
Antes de marcharnos, bajé a la calle a ver si veía algún rastro de la bici y me la encontré a escasos veinte metros de donde la solía dejar pero completamente destruída. La habían puesto boca abajo y la habían partido entera: la cadena cortada, los radios de las ruedas cortados también uno a uno, los frenos reventados, las válvulas de las ruedas hechas trizas...Una pasada. No daba crédito.
Nos fuimos a Blackford Hill después Ramón, Lena, Alex y yo y la verdad es que es un paseo super bonito y la vista desde la colina es alucinante. Tenemos que ir más a menudo porque está al lado de casa. Luego anduvimos paseando junto a un río muy limpio hasta que me llamó Andy (el amigo de Colin que se quedaría en casa con nosotros el domingo por tener una entrevista de trabajo aquí el lunes por la mañana) para decirme que estaba en Marchmont así que volvimos a casa para abrirle la puerta y conocerlo.
Comimos todos juntos con él y la verdad es que me cayó estupendamente. No hacía más que dar las gracias. Un encanto de niño. Después de comer Lena y Alex se marcharon a echarse un poco y lo mismo hicimos Ramón y yo. Andy se fue a encontrar el sitio donde tendría la entrevista.
Me levanté como a las ocho y me fui con Ramón y Andy al Lidl a comprar lo necesario para la cena. Hice arroz, freí unas salchicas y unos huevos y preparé una salsa de tomate muy rica y cenamos los tres juntos hablando de muchas cosas.
Después de cenar, me duché y me fui a la cama. Me despedí de Andy que de nuevo volvía a dar las gracias. Que gustazo.

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