Cocinitas
Este finde muy divertido y encima productivo a la vez o sea que estupendo.
El viernes después del trabajo me fui a la pisci con Ramón y nadé estupendamente. Lo que pasa es que me entraba agua dentro de las gafitas y con ello en los ojos así que apreté la gomita y me las cargué. Si es que soy un bruto. Me dió mucha rabia porque me las había regalado Fuco y no me gusta que se me rompan las cosas que me regalan.
Total que nadé como veinte minutos sin gafas y como no quería meter la cabeza dentro del agua para que no me entrara agua en los ojos, la llevaba fuera que es agotador. Una paliza que me llevó a proponerme ir el sábado por la mañana en busca de unas nuevas gafitas.
Después de nadar nos tiramos en los meadows porque hacía una tarde genial y se vino Stavros también. Cuando empezó a a oscurecer fuimos al Lidl que había bastante que comprar y luego a casa a descansar un rato antes de ponernos manos a la obra con la cena. El descanso se prolongó bastante así que no cenamos hasta bastante tarde.
Al terminar de cenar, llegaron Lena, Kate y Charlie (un amigo-novio de Kate muy raro) y nos fuimos a la spiegel tent que estaba ambientadísima. Super guay porque estaba todo el mundo sentado en el suelo. Mucha gente joven. Buen ambiente pero no había pista de baile ni nada. Muy bien para charlar y estar fuerita en manga corta pero sin bailar.
Nos tomamos una cerveza allí y luego nos fuimos al forest café que estaba animadísimo pues había un grupo tocando en la calle, justo en la puerta y otro dentro y la gente bailaba y aplaudía mucho. El festival se empezaba a notar en el aire. Nos tomamos otra allí con los jipis y luego los demás se fueron a Opium donde estaban Mary y Mónica pero yo me fui a casa que no tenía el cuerpo para meterme en Opium.
De camino a casa vi un grupo de gente super numeroso que todavía estaba de botellón y eran todos españoles. Estoy un poco harto de ver grupos de españoles aquí. Me encanta que venga gente de mi país aquí pero me entristece mucho ver que la gran mayoría no tiene ninguna inquietud por conocer gente de otros países, mezclarse un poco con ellos, aprender de sus costumbres o al menos su idioma. Bastante penoso.
Me acosté con un poco de rabia porque no me gusta nada darme cuenta de estas cosas.
El sábado me levanté tempranito y ví que hacía un día estupendo pero tampoco me quise confiar así que antes de aventurarme a ir a la playa decidí ir a comprarme las gafitas de nadar y ver qué tal estaba la cosa. Parecía que el sol iba a durar y encima hacía calor pero no encontré a nadie que se quisiera venir conmigo a darse un baño así que me fui a comprarme las gafitas mientras me decidía sobre si ir a la playa o no. Intenté primero en un par de tiendas como las de los veinte duros a ver si tenían pero no así que me tuve que ir a una tienda de deportes donde ví unas que tenían buena pinta y me decidí por ellas. Costaban cuatro libras que ya me parecía bastante y va el dependiente y me dice que eran malísimas y que se me iban a empañar enseguida, que me llevara otras más caras. Directamente le dije que me llevaba las de cuatro libras, como si no le hubiera prestado atención en absoluto. Me dió un poco de pena.
Luego me fui con Stavros a los Meadows donde estuvimos tomando el sol en bañador. Super bien aunque a ratos hacía más calor de la cuenta y no tener el agua cerca cuando tienes calor no mola. Stavros se fue a casa porque decía que hacía demasiado calor y yo me quedé tostándome un poquito. Una maravilla.
Cuando me entró hambre me subí a casa a comer y luego llegó Ramón. Nos sentamos a ver Italiano para principiantes y muy bien aunque los dos dimos cabezadas a ratos.
Después de la pelisiesta me puse a saco en la cocina a dejar comida hecha para la llegada inminente de Jorge y Mariola, primero hice tarta de queso, luego Mousaka y luego la cena para Ramón y para mí. Que pasada. Estaba ya hasta las narices de la cocina.
Jorge y Mariola llegaron pasada la medianoche y nos estuvieron contando sus peripecias por las highlands. Nos reímos mogollón con un para de historias que les habían pasado, especialmente con una de una mujer que se parecía mucho a mi madre. Que bueno.
Ellos cenaron algo rápido y luego nos quedamos de charlita en la cocina hartándonos de reir con tonterías. Vaya risa. A veces echo de menos esos ratos de partirme con gente que tiene un sentido del humor parecido al mío. Gente de la onda como decimos Bruji y yo.
Nos fuimos a la cama bien tarde y con planes de ir de excursión al día siguiente.
Nos levantamos como a las once el domingo y preparamos todo más o menos rápido pero no sé como, no llegamos a nuestro destino (St. Andrews) hasta las tres y media. La verdad es que tampoco hubiera sido muy diferente llegar antes pues el tiempo era horrible. Una niebla espesísima. Aquello parecía invierno. Que horror.
Dimos un paseo por la ciudad y super bonito pero con buen tiempo es mucho más chulo porque las vistas panorámicas de las playas son preciosas.
Así que nada, dimos el paseo pertienente y nos fuimos en busca del sol porque por el camino vimos sitios en los que de verdad hacía bueno pero nada, sin éxito.
Cuando llegamos a Edimburgo hacía un tiempo estupendo y parecía que había sido así todo el día lo cual nos dió mucha rabia pero bueno, para quitarnos la espinita, aunque ya era de noche, dejamos los bártulos de la excursión-fracaso en casa y nos fuimos a dar una vuelta.
Hacía una noche estupenda y había un ambiente estupendo. Muchísima gente joven, todas las terrazas llenas, los restaurantes igual...Mucha vida. Muy alegre todo. Jorge y Mariola alucinando pues antes de irse a las highlands la ciudad estaba animada pero nada que ver con lo de ayer. Les encantó. La verdad es que hicimos una ruta super chula.
Al llegar a casa después de dos horas y media caminando metimos el mousaka en el horno y nos pusimos las botas. Estaba buenísimo. Después nos fuimos a mi cuarto a sentarnos en los sofás y nos quedamos de palique hasta las dos de la mañana que decidimos irnos a la cama.

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