Que bien me sienta salir...
Se me han juntado muchas cosas muy buenas en las últimas horas y estoy de muy buen humor.
He llegado a trabajar y tenía emails de Juanlu y Ana. Hacía mucho que no sabía de Juanlu y me ha dado muy buen rollo saber que está contento. Suena super guay el sitio en el que está trabajando. Me resulta super arty trabajar en publicidad en Francia. Suena finísmo a la vez que moderno.
Me comenta en su email que nadie de la pandi se preocupa lo más mínimo por saber como está o como le va. No me sorprende, la verdad. En nuestra pandi "cada perrito se lame su cipotito" aunque luego para irnos de juerga somos los mejores amigos del mundo.
Antes de eso, estaba en casa desayunando con Colin y me ha comentado que ayer compró las entradas para el concierto de Paul Kelly. Yo ya ni me acordaba. Me apetece mogollón ir a verle otra vez. He estado pensando en llevarme la carpeta del vinilo que me compré en Estocolmo para que me la firme, lo que pasa es que luego imagino que saldremos y tampoco quiero ir cargando con la misma. A ver qué decido.
Bueno y la otra cosa es que me he levantado de muy buen rollo porque ayer por la noche me lo pasé en grande. Vuelta a los orígenes completamente. Me fui con Lena, Charlie, Kate y Antonio al Fast Club en el que nunca había estado pero al que llevaba tiempo queriendo ir, pues los posters lo describían como un sito super malasañero. Mola mogollón pues la música es completamente de mi agrado. Pinchan desde psicodelia sixtie, hasta power pop, punk setentero, new wave, post-punk y algún que otro pildorazo electrónico. Genial porque la gente es de mi edad o más mayor y llevan todos unos modelitos super cachondos. Había, además, chicas guapísimas con sus camisetas de colores y sus all-stars. Mi debilidad vamos.
En la planta de arriba pinchan country rabiosete y está genial. Super original el contraste de los punkrockers escuchando country.
Estuvimos allí bailando y tomando cervecitas hasta que un grupo llamado "neils children" salió a tocar. No estaban mal pero eran un poco cafres y me acabó entrando sueño. Pensé en quedarme hasta que terminaran para seguir bailando con lo que pincharan los djs después, pero al final decidí irme a casa. No tiene sentido luchar contra el sueño. Estaba cansado pues había estado nadando después del trabajo y luego jugando a los bolos con los griegos.
En la bolera nos lo pasamos muy bien. Quedé segundo a dos puntos de Ramón. Todos los demás la verdad es que con puntuaciones bastante horribles. No hubo mucha competi.
Nos dieron la calle 14 y en la 13, de casualidad, nos encontramos a Elisa con tres chicos de la India con cara de buena gente. Soy super fan de Elisa. Es buenísima. Me hace muchísima gracia.
Cuando llegamos allí, le dije que qué bien acompañada estaba y me dice con su acentazo, sus coletas y su pose "¿ha vihsto?. Aquí, practicando mi inglé con mihamigo de la India. Ah, y ademá estoy con este". El chico muy guapete la verdad. Luego Elisa añadió "ademá Iván, no sabe lo bueno que eh conmigo y lo bié que me trata". Yo me partía y luego encima como ella se descojona también pues es la historia de nunca acabar.
Los tíos super majetes. A ver si nos vemos más a menudo. Me imagino que sí porque al parecer Ana y ella van a vivir juntas con una chica polaca en un piso en Leith.
Bueno, y antes de la bolera estuve en la pisci. No sé por qué, nadé muy rápido, como aceleradísimo y me cansaba claro pero no supe bajar el ritmo.
Y siguiendo con este orden (de lo más reciente a lo más remoto) sigo con el miércoles cuando el tiempo volvió a ser bastante malo.
Llegué del trabajo y me fui con Ramón a la royal mile a ver qué había por allí y vimos unos cuantos espectáculos un poco cutrones hasta que acabamos viendo a la chica canadiense otra vez, que tiene toda la gracia. Volvió a sacar a cuatro señores barrigones del público e hizo el mismo numerito. Había uno al que no le estaba molando el show nada, ponía caras de disgusto, como super enfadado y claro, la chica pues se recreaba en él para hacer reir al respetable y le agarraba los pezones y le daba palmaditas en la tripa. Yo a carcajadas. Lo malo es que se puso a llover y tuvo que acelerarlo un poco para terminar antes.
Cayó una que nos dejó completamente empapados. Llegamos a casa como si nos hubiéramos tirado vestidos a una piscina. Segundo día consecutivo en que me pasa pues el martes volviendo del trabajo, la misma historia.
Ramón se marchó de juerga con sus compis del Burger King y Colin tenía ensayo con los peggy vestas así que me quedé solo en casa haciendo una paellita. La cenamos Colin y yo pero no estaba muy allá, le faltaba sal. El caso es que a Ramón le gustó mucho y a mí me gustó también bastante al día siguiente cuando me comí lo que quedaba para el almuerzo.
Después de la cena, charlamos un ratito y luego nos fuimos a la cama. Yo me puse Amélie un ratito pero enseguido me entró sueño y me fui a dormir.

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