Tarde de mudanza, noche de homenaje.
Ayer cuando me fui a casa a comer, vino Ana con un coche que había alquilado, para recoger algunas de las cosas que dejó con nosotros antes de marcharse. Había muchísimas cajas suyas en casa así que ahora nos han quedado los armarios mucho más despejados. Muy práctico.
Después de trabajar, tenía muchísimas ganas de tener una tarde tranquila, de leer, de echarme una siesta, de escuchar música y así empecé. Retomé el guardián entre el centeno del que no leía hace tiempo pero enseguida me quedé dormido. Poco me duró el sueño ya que me despertó Antonio que me llamaba por teléfono para preguntarme si estábamos en casa y ya traerse sus cosas ya que los dos próximos días se queda con nosotros.
Al poco vino Ana a recoger lo que le quedaba y me fui con ella en el coche para ayudarla y ver su piso que es muy mono aunque es relativamente nuevo por lo que no tiene techos altos ni dimensiones desmesuradas como los antiguos que hay aquí en Edimburgo. Pasé con ella el resto de la tarde yendo con el coche de un lado para otro y poniéndonos al día mientras tanto.
Cuando me dejó en casa, me encontré con la agradable sorpresa de que Antonio nos había traído jamón serrano del bueno y una botella de vino así que nos pusimos con ello. Dió la casualidad de que por la mañana yo había comprado pan y tomates así que nos hicimos unos bocadillos de jamón serrano con tomate que estaban buenísimos. Ya no recordaba un bocata como éste. Me lo comí con una alegría...
Después de cenar y de bebernos la botella de vino entre Colin, Ramón, Antonio y yo, sacamos el bajo y las dos guitarras y estuvimos tocando Colin, Antonio y yo el "brown eyed girl" de Van Morrison y el "Here comes your man" de los Pixies. Nos lo pasamos pipa pues la cosa sonaba bastante bien.
Tras la jam session, me fui a ducharme y me metí en la cama contentísimo por saber que iba a dormir siete horas. ¡Por fin!

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