Tuesday, September 28, 2004

Vacaciones en Cádiz (I)

Bueno, pues este lapsus tan largo se ha debido ha mis vacaciones en tierras andaluzas que falta me hacían después de un verano tan gris en Edimburgo. Bien es cierto que tuve unos diítas de sol en Copenhague y Berlín en mi cumple pero aquello fue un viaje muy cortito comparado con éste último.

El viernes 17 me despedí de la oficina, ya que no tengo a quién decirle adiós en este nuevo sitio al que me han mandado y me fui a casa a preparar un poco la maleta. No me dió tiempo a casi nada pues había quedado con Colin a las 17:30 para hacer cola en el royal lyceum theatre pues daban entradas gratis para una obra que tenía buena pinta. Colin había llegado antes que yo y estaba muy bien posicionado en la cola por lo que intuí no tendríamos problema en conseguir entradas.

Mientras Colin guardaba cola yo me fui a comprar algo de comida pues ambos teníamos bastante hambre. Fui al Sainsbury´s de Lothian Road y compré unas chocolatinas y unas botellas de agua y cuando volví Colin se había hecho amigo de dos chicas americanas muy majas que vivían en Londres pero que estaban en Edimburgo de fin de semana. Estuvimos compartiendo las chocolatinas y unas palabras con ellas.

Sophie, Fionne y Llinos se vinieron también con nosotros así que éramos una pandi bien numerosa. No tuvimos problema alguno con las entradas así que éxito total pues todo sabe mucho mejor cuando es gratis. Una vez cogimos las entradas, Colin se fue a casa a cenar algo y yo con Llinos al bar del traverse theatre a tomarnos algo. Estaba hasta la bandera de gente bastante interesante. Una mezcla de modernos y ejecutivos/as muy rara. Cuando llegó la hora ya nos fuimos para el teatro que es pequeñín por dentro pero super chulo y de cuyo colgaba una enorme lámpara de cristal tipo araña que era espectacular.

El escenario estaba montado como un café y todo cuidado hasta el último detalle. Eso fue lo que más me gustó pues la obra era bastante flojilla para mi gusto aunque tuvo algún momento divertido. No voy a contar de qué iba pues realmente no merece la pena.

Después de la obra nos despedimos de las chicas y nos fuimos a casa, Colin a dormir porque estaba cansado y yo a preparar la maleta.

La verdad es que no tardé demasiado pues ya estoy más o menos acostumbrado y sabía todo lo que me quería llevar. Además había hecho una lista el día anterior para que no se me olvidara nada. Una vez lo tuve todo encauzado, me fui a la cama y me dormí bien rápido.

El sábado 18 me levanté a las 8:30 y enseguida me puse a hacerme una tortilla de patatas pues no quería comer basura de aeropuerto que además es carísimas. Me preparé dos señores bocadillos que anduvieron perfumando mi equipaje de mano todo el viaje.

Se vino Stavros a desayunar conmigo una vez terminé la tortilla y estuvimos charlando y riéndonos en silencio pues Colin seguía dormido. Nos lo pasamos muy bien y fue un detalle muy bonito por su parte venir a despedirse por la mañanita temprano. Un sol.

Antes de marcharme al aeropuerto, pasé por el Tesco para comprar unas chocolatinas para los hermanos y por B-wise porque quería llevarle a Fuco una de las camisetas chulas que tienen allí. Después de las compras me fui a casa a recoger mi equipaje para ya marcharme.

Pesaba todo muchísimo pues llevaba todos los discos y libros que me había comprado de Enero a Septiembre, más la maleta que me había dado Fátima, más la mía. Una pasada. Fue bastante incómodo coger los dos autobuses que debía coger antes de llegar al aeropuerto, la verdad.

Cuando llegué al mostrador de facturación de easyjet, facturé mi maleta (16 kilos) y la de Fátima (8´5 kilos) sin problema aunque la chica me dijo que iba con sobrepeso. Mi equipaje de mano pesaba también una barbaridad pues llevaba todos los CDs más la comida así que me entró un poco de agobio porque los de Ryanair (que me llevarían de Londres a Jerez) son mucho más exigentes con el tema de los kilos y no quería que me cobraran por kilos extra.

Todo fue bien y lo que al final hice en el mostrador de Ryanair en Londres fue facturar sólo mi maleta y llevar todo lo demás como equipaje de mano. Lo escondí para que la del mostrador no me lo viera y ya me metí en el avión con todo (unos 18 kilos calculo yo). Metí mi equipaje de mano dentro de la maleta de Fati para que sólo fuera un bulto y listo. Pesaba un montón pero por lo menos lo llevaba gratis.

Cuando iba ya camino de la puerta de embarque, oí una voz que me llamaba y cuando me giré ví que era Mar a la que no veía desde hace años. Ella también iba a Jerez en el mismo vuelo que yo así que nos sentamos juntos en el avión y estuvimos charlando sobre lo acontecido en nuestras vidas en todo este tiempo. Venía de haber estado de vacaciones en Londres una semana en casa de unos amigos. La encontré igual que siempre. La Maremoto, que fuerte. Vaya coincidencia.

El vuelo se me hizo bastante largo pues no dormí nada con tanta charlita pero al final llegamos a Jerez puntuales y allí estaban esperándome mis padres a los que encontré estupendos. Estaba notando muchísimo el cambio de temperatura respecto a Escocia y sudaba como un pollo. Una pasada.

Cuando llegamos a casa estaban Bruji y Fuco y cenamos todos juntos un montón de cosas ricas que había preparado mi padre: pulpo a la gallega, choco a la plancha, jamón serrano, quesito y un melón que estaba de morirte.

Después de la cena, charlamos largo y tendido y les enseñé unas fotos de la nueva casa hasta que llegó la hora de que se marcharan a recoger a mi hermana Natalia a su trabajo. Yo me monté con ellos para que me dejaran en el castillito donde había quedado con mis amigos.

Cuando llegué y los ví me dió una alegría muy grande. No estaban todos pero me encantó. Me hizo mogollón de ilusión. Estaban Pepito, Sylvia, Alba, Manolo, Javi y Marisa, Jesús Viosca, Jaime, José Antonio y todos los habituales del castillito. Saludé a todo el mundo y les conté un poquillo de mi vida y ya fue como si el tiempo no hubiera pasado. Me sentí como si hubiera estado allí con todos la semana anterior. Una sensación muy rara y muy guay que sólo me pasa en el Puerto.

Del castillito fuimos a Odonoghue´s donde trabaja mi hermano Diego y de allí al barsito que yo no conocía pero que me gustó mucho. Estuvimos bebiendo bastante copitas de cacique tanto en el castillo como en los demás bares así que la gente estaba bastante chispa y nos reímos mogollón. Que alegría volver a estar en el Puerto con los amigos de siempre.

Del barsito, donde nos estaban dando garrafón por cierto, nos fuimos a un sitio muy pijo ya sólo Manolo, Alba y yo donde nos tomamos la última escuchando pop español de los ochenta. Estos pijos tienen buen gusto. Mira tú por donde. Estaba de camarera Laura Otero que nos hizo precio amigo ya que no teníamos un duro a esas alturas de la noche. Super guay.

Bien entrada la mañana, nos fuimos caminando a casa charlando y riéndonos. Llegué a las 8 más o menos y me acosté en el cuarto de mi hermano mayor con las ventanas y la puerta abierta para que corriera algo de brisita ya que hacía mucho calor. Me quedé dormido enseguida sólo en calzoncillos y si taparme.

El domingo no me levanté muy tarde para lo tarde que me había acostado. Hacía un día estupendo así que estuve intentando convencer a los que había en casa para ir a la playa. Me dió pena porque a Fuco le apetecía muchísimo pero estaba malito de la garganta así que mis padres no lo dejaban. Al final me fui con mi hermano mayor y nos dimos un baño estupendo. Luego tomamos un poquito el sol pero enseguida Titi se quiso ir así que nada, de vuelta a casa. Cuando estábamos llegando me encontré a mi madre que se iba en su coche a unirse a nosotros en la playa. Le dije que nosotros ya nos volvíamos pero que yo me iba con ella y así hicimos así que vuelta a la playita. Un gustazo. Nos volvimos a bañar y estuvimos tomando el sol también hasta que ya llegó la hora de la comida.

Mi padre había hecho una empanada buenísima y de segundo pollo con cebollitas y zanahorias que estaba de chuparse los dedos. Festival de comida total.

Después de comer me llamó Laurita para comentarme que estaba en la playa con Tote. Me dijo que fuéramos, que se estaba muy bien así que llamé a Cristina y a Alba y allí nos plantamos. Llegamos tardecito y realmente se estaba genial. Nos quedamos hasta la puesta de sol que en Cádiz es preciosa y después nos marchamos a casa quedando antes para tomar algo.

Cuando llegué a casa, me duché, devoré las sobras del almuerzo y me fui con Cristina a un barecito de la calle Valdés donde habíamos quedado con Laurita y Tote. Estuvimos allí charlando un montón sobre el trabajo de Tote que me parece tiene un mérito increíble. Al poco se nos unió Manolo y charlamos todos juntos un ratito más hasta que Tote y Laurita se marcharon.

Los demás (Manolo, Cristina y yo) decidimos ir a tomarnos algo al centro y así hicimos. Fuimos al Odonoghue´s y nos pedimos unas copitas de ron que nos bebimos al son de la música del CD que le acababa de grabar a Manolo y que nos llevamos al bar para que lo pincharan. Después de la copita ya nos marchamos a casa.

El lunes por la mañana me fui a la playa con Cristina pero quedé luego allí con mis padres así que estuve con diferentes pandillitas. No quería dejar a Cristina sola así que en cuanto llegaron Alba y la señora Toñi, ya me fui a la zona donde se ponen mis padres y me quedé allí con ellos.

Nos estuvimos bañando y charlando de muchas cosas hasta que llegó la hora de ir a recoger a Fuco al cole, a lo que fuimos todos juntos. Después nos fuimos a casa y todos comieron juntos. Yo no comí en casa porque habíamos quedado en juntarnos en casa de Jesús Viosca pues éste iba a hacer una fideuá. Me fui con Cristina en su coche. Llegamos allí como a las tres y ya estaba manos a la obra. Estaban allí Rau, Javi, Guerrero, Robe, Jauma, Jouse, Jesús (claro), Ale (el primo de Juanlu), Antonio (el hermano de Débora), Cristina y yo. Mientras Jesús se curraba la fideuá los demás estuvimos bañándonos en la pisci, bebiendo tintito con limón y charlando. Me reí muchísimo con Ale y Antonio. Tienen muchísima gracia y me gusta que se integren con nosotros a pesar de ser mucho más jóvenes.

Cuando la fideuá estuvo lista, pusimos la mesa, nos hicimos unas fotos y al ataque. Estaba de verdad buenísima. Eran ya como las cinco así que teníamos todos muchísima hambre. Una pasada. Tenía muchísimo pescado por lo que había cogido un sabor a mar increíble. Javi y yo fuimos los campeones. Nos echamos como tres platos cada uno y luego estuvimos rebañando la paellera. Una risa.

Después de comer llegaron Alba, María, Mariluz, Manolo y Marisa y estuvimos todos sentados en el césped charlando, haciéndonos fotos, bebiendo y bañándonos en la piscina. Una tarde super agradable. Además Jesús tenía todos sus artilugios para hacer malabares así que estuvimos super entretenidos con las mazas y las pelotas. Jesús es el amo de los malabares. Yo me quedé alucinado al ver lo bien que lo hace. Una pasada.

Nos fuimos de allí de noche. Echamos un día estupendo que nos dejó bastante cansados así que por la noche no salí. Además tampoco quería pasarme todas las vacaciones por ahí. También quería hacer un poco de vida familiar.

El martes habíamos quedado para pasar el día en Cádiz paseando y tapeando por allí. Quedamos en cogernos el vaporcito a la una pero como tanto Alba como yo nos levantamos prontito pues decidimos irnos a la playita por la mañana. Estuvimos allí tomando el solete, charlando y poniéndonos al día ya que hacía dos años que no nos veíamos y cuando nos quisimos dar cuenta ya se nos había hecho tarde para cogernos el vapor así que muy mal porque el siguiente era a las tres y media. A Manolo también se le había hecho tarde. La única que estuvo puntual fue Cristina que, obviamente, estaba enfadada por nuestra impuntualidad. Al final lo arreglamos todo decidiendo quedarnos tapeando por el Puerto hasta que saliera el siguiente vapor. Estuvimos los cuatro por los barecitos de la plaza de las galeras para no alejarnos del muelle del vapor, tomando cervecitas y medias raciones. Muy divertido.

A las tres y media nos fuimos al vapor y zarpamos enseguida. Hacía una tarde buenísima así que fuimos tomando el solete en la cubierta la mar de bien. Nos estuvimos riendo de unas pijas que iban cerca nuestra y de una familia del sur de Madrid (creo) que era bastante ordinaria. Si es que tenemos un peligro...

Al llegar a Cádiz me sentí super guay. Hacía tiempo que no andaba por el centro y me encantó volver a estar allí. Estaba precioso todo y con el día tan bueno que hacía pues más aún. Anduvimos buscando un bar que le habían recomendado a Cristina pero cuando llegamos estaba cerrado. La verdad es que era muy tarde. Nos dió mucha rabia porque tenía una pinta estupenda.

Manolo llamó a su amiga Eme que es de Cádiz para quedar por el centro y que de paso nos recomendara algún sitio para tapear pero el que sugirió también estaba cerrado así que acabamos en uno no muy acogedor pero que tenía comidita buena.

Cuando Eme nos encontró me dió el regalo de cumpleaños que Manolo le había encargado para mí y me encantó. Una camiseta preciosa que había pintado con nombres de grupos que a mí me gustan. Me encantó además que fuera algo elaborado, desde la idea hasta la ejecución. Que mono Manolo y que mona Eme que se lo había currado un montón.

Después de comer seguimos paseando por Cádiz con Eme que es una niña muy interesante y creativa. Me dió mucha rabia haberla conocido tan tarde. Encima ahora se marcha a vivir a Barcelona o sea que será difícil volverme a cruzar con ella. Una pena porque me cayó muy bien.

Acabamos sentados en una terraza en la plaza de la catedral con una vista preciosa de ésta. Escribí una postal a Uli y otra a Colin allí inspirado por la vista. Muy guay.

Nos marchamos de vuelta al Puerto en autobús. Yo me bajé con Cristina en la estación pues ella había aparcado su coche en el centro y le venía mejor esa parada. Hacía una noche buenísima y empezamos a mantener una conversación muy interesante por lo que decidimos tomarnos un tintito con limón en Odonoghue´s antes de volver a casa. Allí nos encontramos a Titi que estaba libre pero se había ido a ver un partido.

Después de la charlita y el tintito, me dejó Cristina en casa y nos despedimos hasta el día siguiente.

Llegué a casa con muchísimo calor así que sugería en casa ir a la playa a darnos un bañito. Se apuntaron Bruji y Fuco. Ninguno de los dos se bañó. Fuco se llevó la caña a ver si pescaba algo y Bruji para darse el paseíto pues acababa de terminar los exámenes y de ganar un partido de pádel y estaba contenta a pesar de que el examen le había salido mal.

El agua estaba buenísima y disfruté un montón el baño, lo que pasa es que me da un poco de miedo bañarme solo por la noche así que no estuve mucho tiempo. Estaba genial porque la luna se reflejaba en el mar y se veía también a lo lejos Cádiz y Rota iluminados. Una chulada.

Ya en casa, cené algo, charlé un ratito con mis padres y me acosté después de un día completísimo.





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