Vacaciones en Cádiz (II)
El miércoles 22 había quedado con mis padres para ir a pasar el día a la playa con ellos. Mi padre hizo unas tortillas de patata y frió unos filetes de pollo y con eso y unas toallas nos marchamos a la playa. Se vinieron Bruji y Fuco también.
Otra vez hacía un día magnífico y nos estuvimos bañando todo el tiempo, también jugué a las palas con Fuco que está hecho un campeón.
Por la tarde, todos se tuvieron que marchar pues tenían cosas que hacer pero yo, sabiendo que mis amigos iban a estar en la playa del cangrejo rojo, me quedé y me fui caminando hacia allí. Los encontré con facilidad. Estaban Alba, Cristina y Manolo. Yo ya tenía una sobredosis de sol importante así que andaba como mareado y teniéndome que bañar cada poco. He perdido la costumbre completamente.
No nos quedamos hasta la puesta de sol pues queríamos salir por la noche. Quedamos para ir a jugar a los bolos Cristina, Manolo, Pepito y yo. Alba al final se quedó en casa. Fuimos a una bolera nueva que han abierto en la carretera de Valdelagrana y que está muy bien aunque la música está muy fuerte y es bastante cutre. A Cristina sin embargo, eso le animó muchísimo y salió de allí con unas ganas de juerga impresionantes.
Después de la partida nos fuimos a Odonoghue´s a tomarnos una copa y Titi nos puso lo que pedimos pero talla XXL pues nos sirvió en vaso de pinta. Una pasada porque nos bebimos dos y nos afectó a todos. Después de Odonoghue´s no sabíamos donde ir pues todo parecía estar cerrado así que, aunque me pareció una idea horrible, acabamos en la pontona. Recuerdo que la última vez que fui me prometí a mí mismo no volver a ir nunca pero al final cedí. El sitio sigue siendo la auténtica peste. Una música horrible, una mezcla extrañísima de gente paletilla, con mujeronas busconas, kinkys y pijos. Rarísimo. Nos bebimos otra copita allí pero yo no me lo estaba pasando muy bien así que decidí que me iba pero Pepito, Cristina y Manolo me lo impidieron así que me quedé un poquito más pero llegó un momento en que dije "yo me voy de aquí" y por lo visto, tenía una cara de amargao horrible y nos fuimos todos con el cachondeo pertinente.
De camino a los coches estuvimos riéndonos de una canción horrible que habían pinchado y cuyo estribillo decía "pocotó, pocotó, pocotó". Un auténtico horror. Además Pepito la cantaba acompañándola de bailes absurdos pero buenísimos y nos reímos infinito.
Yo había estado proponiendo toda la noche que nos fuéramos a la playa a bañarnos pues hacía una noche buenísima pero la idea no había triunfado mucho en principio. El caso es que a medida que la noche avanzaba, todo el mundo se mostraba más receptivo ante el plan así que acabamos los cuatro bañándonos en el buzo a las cinco de la mañana. Se estaba de lujo tanto dentro como fuera del agua. Una maravilla.
Después del baño nos fuimos todos a casa a dormir. Caí rendido.
El jueves me había comprometido a cocinar mousaka para mi familia y así hice. Me levanté y me puse manos a la obra. Me llevó un rato pero salió buenísimo. Nos chupamos todos los dedos. Estuvo guay cocinar algo griego en España que aprendí en Edimburgo. Super internacional.
Después de comer, me recogió Cristina y nos fuimos a la playa. Más tarde llegaron Manolo y Alba y estuvimos los cuatro comentando la jugada del día anterior riéndonos lo más grande. Alba se quedaba alucinada con lo que escuchaba. Lo cierto es que la liamos. Estoy deseando ver las fotos.
Por la noche no salí, me quedé en casa haciendo vida familiar aunque me quedé dormido prontito.
El viernes amaneció nublado así que no fuimos a la playa ni nada. Estuve en casa escuchando música y ordenando fotos por la mañana. Por la tarde quedamos en el bar del padre de Mariluz para tomar algo. Yo me tomé una tónica que me sentó estupendamente pues tenía una digestión pesada no sé por qué. Estuvimos hablando del plan nocturno y al final acordamos ir a cenar al bar avenida y luego salir por ahí.
Nos retiramos pronto pues queríamos ir a cenar también pronto y de vuelta a casa me paré con Manolo en las tiendas de todo a un euro a ver si encontraba álbumes de fotos monos. Al final encontré unos que estaban bastante bien por dos euros pero sólo les quedaban dos y para meter todas mis fotos de invierno necesitaba por lo menos seis. Me llevé los dos que quedaban de todas formas.
Como a las nueve y media me recogieron Cristina y Alba en casa y ya nos fuimos al bar Avenida donde habíamos quedado con Manolo, Javi y Marisa. Pidimos unos vinos mientras llegaba todo el mundo y nos decidíamos. Al final pedimos ensaladilla, tortillitas de camarones, choco y chipirones a la plancha, mero frito y pimientos fritos. Estaba todo buenísimo y además estábamos todos de muy buen rollo, hablando mogollón de cosas divertidas e interesantes. Un gustazo de cena.
Cuando ya estábamos terminando llegaron Tote y Laurita, Emilio y Tamara y Agustín a tomarse una allí con nosotros. Nos reímos también con ellos.
Estuvimos allí hasta que cerraron y decidimos irnos al centro a hacer un mini-botellón pues ya era bastante tarde. Compramos una botella para nueve que evidentemente voló enseguida. Nos la bebimos en el castillito con todos los que estaban allí y después nos fuimos a un sitio nuevo que han abierto que se llama Q-bar aunque todo el mundo allí lo llama "que va". Yo con eso me partía. El sitio la verdad es que está bien y la música mola, lo que pasa es que repiten muchas canciones. Se ve que no tienen muchos discos.
Estuvimos allí hasta que parecía que iban a cerrar (aunque al final no lo hicieron) y nos salimos a la calle a decidir a dónde íbamos. Empezamos a caminar hacia los coches sin haber decidido nada aún y riéndonos lo más grande con Cristina y con Alba que estaban animadísimas y con muchísimas ganas de juerga. No sé quién decidió ir al centro comercial de vistahermosa a ver si estaba abierta la huella porque nadie estaba en condiciones de conducir. Manolo dijo que él no se montaba con nadie en coche, Pepito lo mismo y yo lo mismo. Alba se montó con Agustín ni corta ni perezosa y se marcharon al comercial. Yo me fui con Cristina que también iba decidida a coger su coche. Estuve intentando convencerla para que no lo hiciera pero no dió resultado. Al menos estuvimos de charlita alrededor de una hora de modo que tras ésta, ya no estaba tan mal.
Me fui con ella al comercial pues no quería que fuera sola y allí nos encontramos a Alba y a Agustín solos pues la huella no estaba abierta. De allí nos marchamos a casa todos. Fue una forma muy triste de terminar la noche pues discutimos un montón por el tema de conducir bebido, perdimos a Manolo y a Pepito que se fueron enfadados y encima la huella estaba cerrada. Hasta que decidimos marcharnos del Q-bar, nos lo pasamos pipa.
El sábado me fui de excursión con mis padres a Zahara. Parecía que iba a estar nublado pero al final se quedó un día estupendo. Se vinieron también Fuco, Nico y Cana a la que le encanta la playa y las olas.
Hacía más de dos años que no iba a Zahara y me encantó volver y darme un baño en agua transparente, fresquita y que sabe bien. Una gozada. Estuve bañándome muchísimo y cogiendo olas con Fuco, Nico y Cana. Nos lo pasamos pipa. Estuvimos todo el día allí jugando, bañándonos, comiendo y tomando el solete. Una excursión estupenda. Hice además muchas fotitos. El viaje de vuelta fue guay porque había una luz preciosa que ya casi no recordaba.
De camino a casa, me llamó María con el plan que era tapear primero y luego ya salir así que una vez en casa, me duché y ya me vinieron a recoger. Primero fuimos a la cañita y pedimos unas raciones que no estaban nada buenas pero que nos quitaron el hambre de modo que no tapeamos en ningún otro sitio. Nos lo pasamos muy bien pues éramos una pandi muy grande. Estaban Pepito, Rau, Cristina, Alba, María, Juanmi, Emilio, Tamara, Tote, Laurita, Javi, Marisa y Laura Vidal. Después de las raciones y unas cervecitas unos decidieron hacer botellón en el castillito y otros ir a Odonoghue´s pero quedamos en vernos luego todos. Yo me fui con las niñas y con Juanmi al Odonoghue´s y estuvimos allí charlando y riéndonos todos hasta que decidimos irnos a bailar. Acabamos en un sitio que yo no conocía llamado "el coto" que es pachanguero pero elegante. Pincharon Madonna, Kylie, Alaska y Pegamoides y demás cosas en esa línea. Muy bien, la verdad. A falta de pan buenas son tortas. Me harté de bailar con Cristina que cuando le ponen pachanguita se anima muchísimo. Muy divertido.
Después de mucho danzar ya decidimos marcharnos a casa pero nos paramos en el barsito a saludar a todos los que no habíamos visto por no haber ido al castillito y de ahí ya nos marchamos a casa todos.
El domingo amaneció nubladillo pero hacía calor así que me fui a la playa con Fuco. Nos lo pasamos en grande porque había muchísimas olas. Lo malo es que estaba la marea super alta y no había casi playa y el agua estaba bastante sucia. De todos modos nos bañamos los dos y nos divertimos mucho con las olas. Fuco se bañaba en la orillita y se tiraba contra las olas y yo me metí un poquito más. Hubo un rato en que no era capaz de salir del agua. La marea había formado una más que pronunciada pendiente en la orilla de modo que toda el agua de la ola que acabara de romper te tiraba hacía el fondo otra vez y acto seguido, la siguiente ola te empujaba hacia la orilla pero enseguida el agua se volvía contra tí y te empujaba hacia el fondo. Así que me tuve que esperar a que hubiera un ratito sin olas para poder salir. Jugué a las palas también un ratito con Fuco pero la experiencia no me estaba gustando nada pues la arena también estaba muy sucia. Un asquito.
Por la tarde volví a ir a la playa con Cristina, Alba, Tote y Laurita y esta vez me llevé el bodyboard de Fuco. La marea había bajado considerablemente así que las olas venían de bien lejos y habían aumentado su tamaño. El agua estaba algo más limpia. Me metí con la tabla del tirón pues tenía muchísimo mono de coger olas pero me costaba muchísimo entrar pues no tenía aletas y las olas me arrastraban hacia la orilla. Después de mucho esfuerzo y tiempo lo acababa consiguiendo y cogía buenas olas. Que divertido. Me encantó.
Me quedé reventado después de la paliza que me había dado con la tabla y volví donde estaban todos y hablamos de lo mal que estaba el tema del trabajo en el Puerto. No sabía yo que además había tanto politiqueo. Que horror.
Por la noche fuimos a la choza a tomarnos una y a despedirnos. Vino también Mariluz. Estuvimos allí todos diciéndonos adiós y me dió mucha pena pues no sé cuando voy a volver a ver a muchos de ellos pero por otra parte me alegré de lo bien que me lo había pasado toda la semana y de lo satisfecho que me había quedado por haber hecho tantas cosas.
Ya en casa, cené con mis padres, terminé de preparar la maleta y me fui a la cama.
El lunes me levanté prontito para ir sin prisas y poder despedirme de Fuco que tenía cole. Me dió mucha pena despedirme de él porque nos lo habíamos pasado pipa juntos.
Cuando todo estuvo listo, ya nos marchamos al aeropuerto y allí nos encontramos a Ramón con sus padres así que charlamos todos un ratito, facturamos él y yo y ya nos fuimos a nuestra puerta de embarque.
Me pasé todo el vuelo Jerez-Londres dormido. Una gozada. Yo no sé qué me pasa en los aviones que doblo al instante. Increíble.
En el aeropuerto de Londres nos comimos unos bocatas y esperamos a que saliera nuestro avión para Edimburgo que lo hizo con algo de retraso.
Llegamos a casa sanos y salvos sin haber pagado sobrepeso ni en Jerez ni en Londres a pesar de todo el cargamento de productos de nuestra tierra que llevábamos y allí nos esperaba Colin.
Al poco llegó Lena así que pusimos unas aceitunas, abrimos una botella de rioja que me había dado Bruji tras haberla ganado en un torneo de pádel y nos sentamos los cuatro a contarnos sobre lo acontecido aquí y allá.
Luego cenamos, charlamos un ratito más, deshicimos nuestras maletas y nos acostamos.

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