Thursday, October 14, 2004

Estos últimos tres días...

La verdad es que tiempo he tenido. Seguro. Pero no lo suficiente quizá como para actualizar por completo el diario. Debería ir día a día pero parece que últimamente se me está olvidando.

El lunes hizo un día muy bonito así que después del trabajo, dejé la bici en casa y me fui a dar un paseo y a hacer unos recados que tenía pendientes. Primero fui a sacar las entradas para el concierto de REM al que iremos Ana y yo de momento (y posiblemente Ramonchi) el 22 de Febrero de 2005 en Glasgow, después me pasé por FOPP para comprarme un libro porque no estaba leyendo nada y no quería dejar la lectura que tan constantemente estaba llevando hasta ahora. Al final me compré el código Da Vinci por cinco libras y de ahí me fui directo a Waverley Station para despedirme de Pablo y Natalia que cogían el primer tren de su trayecto hacia Prestwick a las seis menos cuarto. Llegaron un poco justos de tiempo así que no nos dió tiempo a mucho pero estuvo muy bien verlos marchar dirección Berlín.

Después me volví a casa donde estaban Colin y Ramonchi. Tenía un hambre voraz así que me puse a pelar patatas y cebollas para una tortilla. Cuando estuvo todo pelado y cortado nos bajamos los tres mosqueteros al vídeo club a alquilar un DVD pues me había traído un proyector del trabajo e íbamos a hacer por primera vez en el nuevo piso "el cine en casa". Cogimos Donnie Darko pues Colin tenía buenas referencias de ella y tanto a Ramón como a mí nos daba un poco igual.

Al final el cine nos quedó genial, cogimos una sábana blanca enorme y la enganchamos con imperdibles a las cortinas cerradas de la ventana de Colin. Ya teníamos la pantalla, entonces sólo nos quedaba poner el proyector. Me había cogido uno que abre muchísimo el ángulo de proyección de manera que aunque estaba cerca de la pantalla la llenaba por completo. Nos quedó una proyección de dos metros de ancho por uno y algo de alto. Una pasada.

Enseguida nos pusimos con la tortilla y salió enorme y buenísima. Descogelamos pan y nos hicimos unos señores bocadillos que nos sentaron de miedo. Al poco ya estábamos en nuestro cine particular viendo la película.

La verdad es que me estaba entreteniendo pero me quedé dormido como a los cinco minutos. Yo no sé qué me pasa que no soy capaz de mantenerme despierto cuando vemos una peli en casa. Fatal.

Cuando terminó me despertaron Colin y Ramón y me dijeron que no había sido gran cosa así que me quedé más tranquilo. Después me metí en la ducha y antes de acostarme empecé el código da Vinci que me enganchó del tirón.

El martes hice horas extras por la tarde de modo que no terminé de trabajar hasta las siete menos cuarto. Un poco paliza pero bueno, las dos horas extras las canjearé por tres libres así que muy bien.

Justo después de trabajar me fui a casa a coger las luces de la bici y de ahí a The pleasance donde la asociación de cine de la universidad proyectaba todo sobre mi madre por dos libras. Llegué puntual, cogí un asiento estupendo y ví la peli sin anuncios encantado. Ya la había visto pero hacía mucho y recordaba que me había gustado mucho. Está muy bien y me encanta el piso que se alquila Cecilia Roth en Barcelona. Es precioso. También es una maravilla en el que vive Antonia SanJuan. Quizá eso es lo que más me llamó la atención.

Después de la peli me marché para casa donde me encontré con Ramón. Colin no estaba. Al parecer había venido, había cenado y se había marchado otra vez. Enseguida me acordé de que tenía el cumpleaños de la mujer de Lee así que aprovechamos para prepararnos unas hamburguesas que salieron bien buenas.

Después de cenar, me cogí el código da Vinci otra vez y enganchado me quedé hasta que me venció el sueño.

Ayer miércoles quedé con Ana en el forest café para tomar algo después del trabajo. Estuvimos hablando de muchas cosas, escribimos una tarjeta a Zach como felicitación por su boda y nos tomamos un zumo de piña que a mí me supo a gloria pues no sabía al típico aguachirri que te suelen dar en los bares cuando lo pides.

El forest es super interesante. Ahora hay clases de idiomas y de baile gratuitas impartidas por voluntarios. Ayer mismo estaban en una de las salas dando una de italiano. Super guay. Durante nuestra estancia hubo primero un señor pinchando discos antiguos en un gramófono y luego un flautista. Muy hippie todo aunque el camarero era punk.

Después del forest y de despedirnos de Ana nos fuimos Ramón y yo a hacer compra y la verdad es que triunfamos porque fuimos al tesco a ver si había pan y efectivamente así que compramos cuatro barras cada uno y cuando llegamos a casa las metimos directamente en el congelador. Es genial tener pan en el congelador. Comer con pan es un placer.

Colin se había currado una pasta con berenjenas, cebollitas y brócoli que estaba muy buena. Fue un gustazo llegar de la calle y encontrar cenita. Un detalle por su parte.

Después de la cena y la charlita me duché pues había quedado con Mary, Lena y Konstanza para ir al citrus pero cuando me estaba vistiendo ví que llovía bastante así que las llamé y les dije que saldría de casa en cuanto parara de llover. Al final no paró y ya me entró el sueño así que al final no salí. Me quedé leyendo el código da Vinci que está más que interesante.

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