Finde antes del gran finde
El nombre de esta entrada se debe a que el próximo fin de semana es cuando estarán aquí Manolo, Juanlu y Pepito y de ahí que lo haya bautizado como "el gran finde" porque seguro que lo vamos a pasar en grande. Me apetece mucho y ayer hablé con Manolo y por teléfono y estaba super contento. Estoy impaciente.
Antes de empezar a relatar el finde, voy a centrarme en el jueves ya que el viernes no actualicé.
Lluegué a casa después del trabajo y me senté en mi cuarto a leer más del código Da Vinci que me tiene enganchadísimo. Es trepidante. No es el tipo de libro que te hace pensar ni reflexionar sobre nada, sino el que te lleva a querer leer más y más y ver cómo evolucionan las cosas.
En medio de la lectura me llamó Stavros al que no veía desde hacía mucho tiempo ya que primero estuve yo de vacaciones en España y luego él en Atenas. Me dijo que pasaba a recogerme y que nos íbamos a su casa a tomar un frapé. Me pareció una idea estupenda así que allá nos fuimos.
Estuvo contándome sus vacaciones y poniéndome al día también sobre lo acontecido aquí en lo que a su doctorado se refiere. Nos reímos mucho y más aún cuando se fueron despertando Evi, Dimitris y Giorgos y se nos unieron en la charlita. Tenían todos una cara estupenda pues también habían estado de vacaciones en Grecia.
Cuando se fue acercando la hora de la cena me marché a casa donde me encontré con Ramón. De nuevo aprovechando que Colin ya había cenado pues se tenía que marchar pronto ya que ensayaba con los Peggy Vestas, hicimos arroz con huevos fritos, salchichas y salsa de tomate. Estaba buenísimo. Nos dejó K.O.
Y después de la cena y la duchita, de vuelta al código Da Vinci hasta que me quedé dormido.
El viernes fue movidito pues salimos de casa bastante pronto de manera que nos cundió muchísimo la noche. Lo noté muchísimo en ese aspecto. Cenamos prontito pues íbamos al cine a las nueve menos cuarto a ver "I Vitelloni" de Fellini. Tampoco teníamos mucha hambre así que preparamos algo ligerito: un par de ensaladas y rodajitas de berenjena al horno. Nos sentaron estupendamente y ya nos marchamos al cine.
La película me pareció muy fácil de ver. No sé por qué me esperaba un cine difícil y pretencioso. Al final, todo lo contrario. Una historia de lo más sencilla contada de igual manera. Me entretuvo mucho.
Salimos del cine como a las once y parecía mucho más tarde. Nos fuimos al wash a tomar una pinta pero la música no era tan buena como de costumbre y la verdad es que estaba bastante alta así que en cuanto terminamos nuestras cervezas decidimos cambiarnos a Black Bos. No encontramos sitio para sentarnos pero se estaba estupendamente de pie, sobre todo después de haber estado sentados en el cine y en el wash.
Ramón se fue a pedir y tardaba en venir y al final vimos que se debía a que estaba hablando con una chica. Pensamos que la conocía de antes pero en cuanto vinieron los dos a unirse a nosotros ya nos contaron que no. Se habían cruzado en la barra y no sé cómo habían empezado a charlar. La chica se llamaba Carol, es auténtica de Edimburgo y un encanto. Nos quedamos charlando con ella el resto de la noche y acabamos dándonos los teléfonos. Nos cayó genial.
Cuando Black Bos cerró, Carol y sus amigos se iban al Ego que tenía una de las magníficias Go-go nights pero a nosotros no nos pillaba muy bien así que decidimos irnos a Teviot a ver qué era eso que anunciaba la indie society todos los viernes allí.
Colin se marchó a casa así que entramos Ramón y yo. Había muchìsimos bares abiertos dentro. Mucho ambiente. En uno de ellos había un grupo español tocando. Creo que eran los agustitos que tocan en varios sitios de por aquí. Los estuvimos viendo un ratito pero llegamos tarde pues terminaron el concierto al poco de nosotros llegar así que nos bajamos al sótano donde estaban los de la indie society. No había mucha gente pero la música estaba muy bien así que allí nos quedamos charlando y tomandonos una cerveza hasta que a las tres cerraron.
Cuando llegamos a casa teníamos un hambre voraz así que nos pusimos a cocinar unos spaghetti con bacon que nos sentaron de maravilla. Después de eso y de una duchita me fui a la cama como a las cinco.
El sábado me levanté bastante tarde con un mensaje de Colin en el que me anunciaba que venían Meri y Dave de visita. Estuvo genial con ellos. Primero charlamos todos juntos en la cocina y luego Dave se fue con Colin a su cuarto a cacharrear con Logic. Meri y yo nos quedamos en la cocina charlandillo. Le pregunté que si me cortaría el pelo pues llevaba unos días con unas melenitas de gitano muy horribles y accedió. La cosa es que las tijeras que tenemos en casa no valían para tal efecto así que Meri, muy amablemente, se marchó a su casa a por su kit de peluquería y me rebajó un poquito por detrás. Le quedó estupendamente.
Cuando se marcharon Meri y Dave como a las cinco y media nos pusimos los tres a cocinar un montón de cosas de modo que como a las ocho estábamos en la habitación de Colin con la mesa llena de papeo. Había una ensalada, varias tostas y patatas asadas. Una barbaridad de comida.
Nos pusimos las botas los tres pero aún así sobró muchísimo pero nos alegramos pues eso nos dejaba cena preparada para después de salir.
Tras recoger la cocina, nos duchamos y nos vestimos para la fiesta de Bruno. Quedamos con Ana en tomarnos una en casa antes de marchar para allá así que en cuanto ella, Elisa y Esteban llegaron, abrimos una de las botellas de ron que me traje de España y nos echamos unos cubalibres. En cuanto los terminamos, nos marchamos a casa de Bruno.
Fue una alegría enorme descubrir que Bruno vive a menos de cinco minutos de casa y otra aún más grande verlo después de tanto tiempo. Está más gordito por lo que empezamos a descartar la idea de que fuera gay. "Si fuera gay no estaría más gordito" le dije a Ana a lo que ella respondió "tío, a lo mejor es que se ha dejado un poquito". Nos reímos un montón con nuestras teorías sobre la orientación sexual de Bruno.
La fiesta estaba animadísima. Había muchísima gente de todas partes. Nos recordó muchísimo a nuestros primeros meses en Edimburgo en los que íbamos de fiesta en fiesta conociendo a muchísima gente hasta que al final tuvimos una pandillita más o menos estable. Hablé con unas chicas de China divertidísimas, luego salté a un grupito en el que había una chica de Glasgow, otra de Fife, un chico de Manchester y un Australiano. Eran muy majetes. Luego me crucé con un hippielongo irlandés que curraba en Galway como técnico de sonido y luego con otro irlandés que tocaba la guitarra flamenca. Una maravilla. Todo el mundo majísimo, bastante guapete y super abierto. Me encanta este tipo de fiestas.
El domingo me levanté más temprano que el sábado pues quería hacer algunos recados por la mañana. Primero fui a Arnold Clark a reservar un coche para este jueves ir a recoger a Pepito, Manolo y Juanlu al aeropuerto y otro para el Jueves siguiente para irnos Manolo y yo de excursión con Stavros y sus amigos que también vienen de visita. Luego me fui a Fopp y a Avalanche a mirar discos y me compré un recopilatorio de Creation que tiene alguna canción muy bonita y de ahí a Waverley Station para ver si estaban ya vendiendo los billetes de tren a Londres para el finde del 26 al 28 de Noviembre pero nada.
Ya me volví a casa donde me encontré a Ramón y un mensaje de Ana diciendo que quedábamos a las tres en las tres en la pista de hielo para patinar. Lo habíamos hablado la noche anterior y a todos nos pareció un plan estupendo. Avisamos también a Lena que se vino encantada y nos fuimos hasta allí en bici.
Hacía mucho tiempo que no patinaba pero después de un ratito ya le cogí el truco y me trajo buenísimos recuerdos. Me encantaría ponerme también unos patines de ruedas un día...
Después del patinaje, nos marchamos cada uno a su casa. Yo pasé la tarde enganchado al código Da Vinci. Por la noche me duché, comí una ensalada, traté de ver tierras de penumbra sin éxito y luego me quedé dormido.

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