Monday, October 11, 2004

Visita de Pablo

Estos últimos días ha estado Pablo aquí con nosotros pues, antes de marcharse a Berlín, quería pasar por Edimburgo para despedirse de nosotros y arreglar algunas cosas que tenía pendientes.

El miércoles llegué del trabajo con mucha ilusión por ver las fotos de mis vacaciones en el Puerto. Ramón me las iba a haber ido a recoger pero se le fue el santo al cielo así que me fui yo corriendo. Salieron muy chulas aunque se les olvidó revelar alguna que dejé encargada para el viernes.

Después de recoger las fotos me fui al Lidl a comprar lo que hacía falta ya que a Ramón también se le había olvidado hacer la compra y de ahí ya me marché a casa donde estaban Colin y Ramón.

Cenamos bastante prontito una pasta que preparó Colin y que estaba bien buena y después decidimos poner un documental sobre el Himalaya que él había grabado hacía poco.
La verdad es que era muy interesante y salían unos paisajes preciosos pero yo no sé qué me pasa que cada vez que me siento a ver la tele (es automático) me quedo dormido.

El jueves vino Lee a practicar con Colin las canciones nuevas de los Peggy Vestas. Se quedó a cenar con nosotros y la verdad es que es un tipo muy majo. Cenamos patatas ali-oli, tomates asados, una ensalada de espinacas con maíz y zanahoria y de postre unos profiteroles que se había traído Ramón del trabajo. Nos lo pasamos muy bien los cuatro.

Después de cenar yo me fui al Basement donde había quedado con Pablo para tomar algo. Allí estaban también Ana, Elisa, Penélope y Richie.
Pablo estrenaba nuevo look con pelo más corto y gafas fashion de dolce y gabana. La verdad es que tenía un look muy barcelona que pronto cambiará en un look Berlín. Nos estuvimos contando sobre nuestras respectivas vidas un poquito. No había grandes novedades pues habíamos estado en contacto por email así que enseguida nos sentamos con los demás en la mesa que tenían.
Me pedí una tónica y me dieron una botellita de once centilitros. Me quedé alucinado pues la camarera ni corta ni perezosa la echó en un vasito que era una ridiculez así que le dije que por favor me diera dos botellitas que yo con una no iba a ningún lado.
Estuvimos allí más o menos hasta que cerró y luego me volví a casa en la bici. Un paseo precioso aunque cuesta arriba...

El viernes después del trabajo me fui corriendo a la tienda de fotos a recoger la que no habían revelado el miércoles y de ahí decidí ir a ver qué había en "the rusty zip" que es mi tienda favorita de Edimburgo de ropa de segunda mano. Había un montón de cosas muy chulas pero algunas estaban en no muy buenas condiciones y otras no eran de mi talla. Al final dí con una chaqueta de ante preciosa que me quedaba como un guante y que me encantaba así que me la llevé y me fui a casa contentísimo.

Cuando llegué me encontré a Ramón que me dijo que la fiesta de despedida de Penélope era a las ocho así que nos teníamos que dar prisa. Nos duchamos rápido, nos vestimos, cogimos una botella de vino y el super bowl de Ali-oli que había preparado el día anterior (además del que cociné para la cena) y nos fuimos en bici a casa de Ana.

Llegamos como a las ocho y media y ya había bastante gente. Dimos nuestras aportaciones a la fiesta, nos despojamos de nuestros abrigos y nos dispusimos a ayudar pues aún faltaban cosas por preparar. Faltaba por preparar la sangría pero no había vino tinto ni limonada para la misma así que me fui con Elisa al supermercado a comprar y me reí infinito con ella. Soy super fan de Elisa. Tiene una gracia natural increíble.
A la vuelta del supermercado nos fuimos a robar hierbabuena de un jardín pues nos hacía falta para el mojito. Me reí muchísimo con Elisa robando la hierbabuena de estrangis. Que bueno. Además lo más gracioso era que yo nunca hubiera caído en la cuenta de que había hierbabuena en ese jardín. Por lo visto fue Penélope la descubridora.

Ya de vuelta en la casa, nos echamos una sangría y algo de comida en un platito y estuvimos todos de charlita y risas, escuchando musiquita hasta las dos y media o así que decidimos marcharnos. Ya no quedaba casi nadie y no queríamos correr el riesgo de quedarnos dormidos y despertar teniendo que pedalear cuesta arriba hasta Marchmont desde Pilrig.

El sábado me levanté pronto pues no quería tener que ir directamente a trabajar. Quería dar una vuelta primero para sentir un poco que era fin de semana. Me fui a ver si encontraba unas luces nuevas para la bici que las mías están fatal pero la tienda donde sabía las podía encontrar ha cerrado. Tuve mucha suerte pues en la siguiente que probé tenían unas muy baratas que alumbran un montón así que super bien. Después me fui al Tesco a comprar barras de pan y ya a trabajar.

Montamos todo en un momentito así que a la hora y media estábamos libre otra vez y me fui a casa a comer. Me hice un bocadillo de jamón serrano con tomate, me comí también una manzana y un yogur y me eché un ratito hasta que tuviera que volver a trabajar para desmontar el equipo. Nos llevó como una hora en total. Después me fui al Lidl a comprar lo necesario y una vez en casa cociné la carne para el mousaka que quería preparar el domingo.

Colin se fue al cine con Llinos así que Ramón y yo aprovechamos para tomar carne. Hicimos unos spaghetti muy ricos con bacon, nos duchamos, nos vestimos y nos fuimos a Finnegan´s donde habíamos quedado con Pablo. Allí nos tomamos una pintita al ritmo de Pulp, Blur, Strokes y Oasis. Fue una pena porque estaban pinchando una música buenísima pero enseguida salió el grupo a tocar y la verdad es que eran regular.

Cuando cerró finnegan´s hicimos un falso intento de entrar en Medina y nos fuimos a casa. No había consenso a la hora de elegir un sitio para bailar así que cada uno a su casa.

El domingo por la mañana me fui con Ramón al Meadowbank de compras y los dos triunfamos. Ramón se llevó unos guantes, un gorro y dos jerseys y yo unos vaqueros y unas zapatillas de niño indie. Muy chulas con sus tres rayitas y todo muy bien de precio.

Luego fuimos a casa, almorzamos con Colin unas tostas y una ensalada muy ricas y acto seguido me puse a preparar el mousaka que me llevó dos horas largas a pesar de tener la carne lista. Luego me duché, descansé un ratito y ya llegaron Natalia, Ana, Elisa y Pablo por ese orden. Les enseñamos el piso, que gustó mucho y luego nos sentamos a comer el mousaka y una ensaladita que estaban buenísimos. Descorchamos las dos botellas de rioja que nos quedaban y charlamos todos juntos de muchas cosas hasta que, una vez terminamos, el mousaka empezó a hacer mella y a dejarnos con mucho sueño a todos. No falla.

Así que nada, la gente se fue yendo poco a poco, fregamos los platos y nos acostamos.





0 Comments:

Post a Comment

<< Home