Fiesta, cinema paradiso, mousaka
Estas han sido las cosas más destacadas del fin de semana por orden cronológico. El viernes la super fiesta en casa de Íñigo, el sábado Cinema Paradiso y el domingo la mousaka.
Después de trabajar el viernes me marché a casa todavía dudando sobre si ir a la fiesta de Íñigo o al wee red bar donde había un club nuevo llamado “the trap” y al que venían djs de los mejores clubs indies del Reino Unido.
Al final quedé con Lena en que iríamos primero a la fiesta y después al wee red bar a bailar. Me pareció justo pues tampoco quería dejar de ir a la fiesta después de haber sido invitado.
Me fui después al Lidl a comprar lo necesario para el finde y luego a casa a descansar un rato, cenar y arreglarme para la noche.
La cena la hizo Colin. No se esmeró gran cosa, la verdad pero siempre es un gustazo que te hagan la comida. Hizo pasta con verduritas fritas que estaba buena pero tampoco para tirar cohetes.
Tras la cena me metí en la ducha y me vestí para la fiesta. No sé por qué tenía ganas de arreglarme. Al final me acabé poniendo camisa y todo. Que cosas.
Había quedado con Lena, Kate y Mary en recogerlas en casa de Lena y luego irnos juntos a la fiesta y así hice. Fue una coincidencia genial que Lena e Íñigo fueran prácticamente vecinos. Fue muy práctico llegar de casa de Lena a la de Íñigo en sólo cinco minutos. Las ventajas de vivir en una ciudad pequeña…
La casa de Íñigo es una chulada y cuando llegamos ya estaba más que animada. Él estaba muy ocupado haciendo ollas enormes de sangría pero en cuanto nos vió sonrió y vino a saludarnos. Le presenté a las chicas puesto que no las conocía, charlamos un poquito y él volvió a su faena y nosotros comenzamos a integrarnos.
La gente era majísima. Había unos cuantos conocidos de la fiesta de halloween. Hablé sobre todo con un grupo de escoceses muy graciosos y estilosos (cosa rara aquí) e hicimos muy buenas migas. También me cayeron muy bien tres chicas de Cataluña que había visto en la otra fiesta pero con las que no había hablado mucho entonces. Nos dimos los teléfonos y quedamos en vernos el cuatro de Diciembre para la fiesta de cumple de Ramonchi.
Ramonchi llegó un poco más tarde porque había estado currando hasta las diez. Un palizón. Tenía intenciones de meterse en la cama cuando llegó a casa pero enseguida se animó y decidió venirse.
La fiesta transucrrió entre risas, charlas y baile. Muy divertido porque llegó un momento en que sólo quedábamos los que realmente nos lo estábamos pasando pipa allí y hubo muy buen rollo a pesar de ser ya pocos.
Al final nos marchamos a casa bien pasadas las cinco. Nos hartamos de reir por el camino recordando cosas que habían pasado.
Ya en casa Ramón me dijo que había traído comida preparada del trabajo. Le pregunté que qué era y me alegró la noche aclarándome que era ternera en salsa con patatas. Ma metimos en el microondas y nos pusimos las botas. Fue una gozada irnos a la cama después de haberle hincado el diente a semejante manjar. Una maravilla.
El sábado nos levantamos cuando ya estaba oscurenciendo. Fue un poco una pena que se nos hubiera ido la mañana así pero bueno fue debido a la mucho que aprovechamos la noche anterior.
Por la tarde me acerqué al Lidl a hacer un poquito de compra y a buscar calcentines ya que parece que los míos están despareciendo. Hacía un bochorno impresionante. Después de un rato caminando me puse en manga corta. No me lo podía creer.
Al llegar a casa nos pusimos a hacer la cena. Hervimos la pasta preparada que se trajo Ramón del trabajo y que estaba en el congelador desde hacía semanas y terminamos la ternera en salsa del día anterior.
Después de cenar me metí en la ducha y desde allí escuché el telefonillo. No esperábamos a nadie. Ramón contestó y abrió. Me preguntó que si yo había quedado con alguien. Le dije que no. Al final eran Lena y Kate que habían venido de sorpresa disfrazadas de vagabundas. Yo no las ví en la puerta ni nada sino que cuando salí de la ducha estaban los tres en mi cuarto partidos de risa. La verdad es que la ropa que llevaban era total.
Yo había quedado con Athanasia y Elena en el city café como a las nueve así que invité a Lena y a Kate a que se vinieran pero dijeron que con esa ropa no iban a ningún lado. Les dije que si querían, se podían quedar en casa viendo alguna peli y accedieron encantadas. Se pusieron Amélie y yo me marché en bici al city café.
Elena tenía dos amigas de Madrid que habían venido de visita. Aluciné porque las dos eran guapísimas. Una pasada. Estaban todos los griegos amigos de Athanasia alucinando. La verdad es que eran espectaculares.
Estuvimos allí tomándonos algo y charlando sobre la vida en Madrid y en Edimburgo. El city café estaba muy animado. También conocí a un amigo de Elena que se llama Al y que estudia chino, japonés y ruso. Me estuvo contando que siempre que ha estado en Rusia ha sido arrestado. Que como turista, lo primero que tienes que hacer es aprender a esconderte de la policía porque te arrestan al parecer sin razón aparente.
En verdad estuve muy poquito pues andaba cansado así que como a las doce, cogí la bici de vuelta a casa y cuando llegué me encontré a Lena y a Kate dormidas en mi cuarto. Se despertaron cuando llegué y más o menos se espabilaron. Decidimos poner Cinema Paradiso pero se volvieron a quedar dormidas enseguida. A mí me encantó. Es una preciosidad.
Al terminar la segunda peli yo me fui a la cama y Lena y Kate a su casa.
El domingo amaneció un día estupendo y me levanté bastante pronto. Quedé con Lena y Kate en ir a las pentlands a caminar por allí pero cuando llegué a su casa, el tiempo había empeorado cosiderablemente así que decidimos pasear por la ciudad por si empezaba a llover.
Llegamos hasta la galería de arte moderno y desde allí empezamos el paseo del río hasta Stockbridge. Luego nos subimos a Calton Hill y cuando empezó a hacer frío fuimos hasta Halo a tomarnos un chocolate que no estaba tan bueno como el de la última vez.
Ya de noche, volvimos a casa de Lena y Kate donde recogí mi bici y me fui directo al Lidl a comprar lo necesario para hacer Mousaka para la noche. Había dicho a Lena y a Kate que se vinieran a casa a cenar.
Esta vez, hice todas las capas más finitas y salió buenísima. Nos chupamos todos los dedos. Lo que pasa es que a pesar de ser las capas más finas, a mí me volvió a dejar K.O. de modo que lo único en lo que podía pensar después de cenar, era en acostarme. También había estado todo el día caminando y luego de pie en la cocina cocinando como loco.
Así que después de disculparme por levantarme de la mesa, me duché, dije adiós y me fui a la cama.

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