Finde post vacances
Bueno, pues una pena que se hayan marchado ya todos los visitantes pero por otra parte, tiempo para el descanso y la tranquilidad.
El viernes después del trabajo me marché directo a la cama. Estaba agotado. Me había dicho Colin que Ffione le había propuesto que fuéramos todos juntos a una fiesta de Halloween en casa de una amiga suya pero yo no tenía el cuerpo para ninguna fiesta así que le dije que ya veríamos.
Estaba a gustísimo en la cama durmiendo. Bien es cierto que a veces me despertaba y escuchaba voces por casa pero mi intención era no levantarme ni a cenar y quedarme durmiendo hasta el sábado por la mañana. Esa era mi intención pero al final sucedió todo lo contrario. Ramón y Colin entraron en mi habitación para despertarme y decirme que la cena ya estaba lista. No quería ser grosero y decir que me quedaba durmiendo así que, muy a mi pesar, me levanté a cenar. La comida estaba muy buena. Ffione había llegado por la tarde, ya vestida para la fiesta y estaba cenando con nosotros. Mientras cenábamos ya empecé a ver que todos contaban conmigo para la fiesta y que incluso daban por sentado que nos íbamos a disfrazar y a pintar. Nada me apetecía menos pero igualmente, por no ser aguafiestas, cedí. Total que nada, al final con más sueño que ganas de juerga, fui a la fiesta con Ramón, Colin y Ffione.
La casa en la que se celebraba la fiesta era enorme. Al parecer tenía once habitaciones, dos cocinas, varios baños, salón y dos jardines enormes. Había muchísima gente y nada más llegar, me animé y empecé a conocer mucha gente muy divertida.
Mi personaje favorito era una chica escocesa llamada Dawn que tiene treinta y cuatro años y que había estado viviendo en Madrid a finales de los ochenta. Era graciosísima, hablaba español muy bien y llevaba un modelito unico. Me harté de reir con ella. Era sin duda la diva de la noche. Le pedí que me diera un prendedor rosa chulísimo que llevaba pues me lo quería guardar como recuerdo suyo y así hizo.
Fue más que interesante escuchar la opinión de un extranjero sobre los ochenta en Madrid. Hay infinidad de libros sobre "la movida" en España pero todos escritos por españoles. Ninguno creo yo que recoja alguna opinión foránea. Dawn fue la primera persona extranjera que me habló de sus experiencias en Madrid en los años de la movida.
Nos fuimos de la fiesta más que tarde. Cuando llegué a la cama no me lo podía creer. Caí rendido.
El sábado me quería levantar pronto pues tenía que cortarme el pelo y arreglar la rueda de atrás de mi bici que necesitaba una cámara y una cubierta nuevas.
No me levanté especialmente temprano pero me dió tiempo a hacer todo lo que quería. Además limpié mi habitación. Creo que nunca me han dejado el pelo tan corto como lo tengo ahora. Me sobresalen las orejas muchísimo. Es muy gracioso cuando voy caminando y veo mi sombra con las dos orejitas sobresaliendo. Me parto yo solo.
Terminé de hacer todo bastante tarde y seguía con mucho sueño así que a pesar de tener otra fiesta esa noche, cené una pasta fácil, leí un poco y me fui a la cama antes de las diez.
El domingo me levanté doce horas después de haberme acostado el sábado noche. Estaba nuevo. Disfruté muchísimo durmiendo tanto.
Salí de casa en dirección al Lidl después de desayunar pero cuando fui a coger la bici ví que la rueda de atrás estaba pinchada de nuevo. No sé qué pasó puesto que la había arreglado el día anterior. El caso es que compré una cámara nueva, la puse y ví que la había comprado el día anterior estaba efectivamente pinchada.
Arreglada la bici, ví que Ramón tenia intención de ir a TK Maxx y decidí irme con él dejando el Lidl para después. Fuimos caminando pues hacía muy bueno. Ramón encontró unos zapatos muy chulos y yo, que principalmente iba en busca de regalos de navidad para mi familia, no ví nada.
A la vuelta me pasé por la tienda de camisetas de la royal mile en la que compré el encargo de Manolo y luego por el Lidl.
Cuando llegué a casa decidimos Ramón y yo, hacer una pizza. No nos llevó mucho tiempo de modo que en una hora y algo estábamos los tres mosqueteros sentados a la mesa comiendo pizza para ocho como siempre hacemos. Nos pusimos las botas. Buenísima.
Después de comer me puse a escribir a Uli hasta que dieron las ocho y media, momento en que nos marchamos de casa en dirección a la royal mile, donde habíamos quedado con Stavros para ver la performance de invierno de la Beltane Fire Society que la verdad es que fue bastante pobre comparada con la de verano.
No vimos la actuación terminar pues hacía bastante frío y tampoco es que nos estuviera gustando mucho así que nos fuimos a casa donde antes de acostarnos, nos tomamos una ensalada que había dejado hecha.
El lunes me traje del trabajo un proyector pues queríamos hacer el cine en casa. Fuimos al vídeoclub y cogimos "Wilbur wants to kill himself" que a mí me gustó. Ramón se quedó dormido.
Cenamos huevos fritos con patatas fritas y ensalada. Estaba todo buenísimo. Hacía mucho tiempo que no comía patatas fritas.
Después de la película y la cena, desmontamos el tinglado y nos fuimos a dormir.
Ayer martes lo dediqué a las tareas del hogar. Cosí varias cosas que necesitaban una puntadita y metí el bajo de los vaqueros que me compré la penúltima vez que fui al TK Maxx. Lavé también unos jerseys y estuve decidiendo qué ponerme para la boda de David y Mónica. Creo que ya lo tengo decidido.
Cenamos unos bocadillos de jamón serrano y otros de mejillones y una ensalada y luego yo me fui a Whistle Binkies donde Alastair tocaba con su grupo Dropkick.
Me gustaron mucho. Hacía tiempo que no veía en directo a un grupo de pop puro como los que solía ver en Madrid tan a menudo. Me trajo muchos recuerdos. Un sonido estupendo.
Cuando volví a casa me puse a leer el código Da Vinci pero me quedé dormido enseguida en el sofá y como una hora y media más tarde me desperté y ya me pasé a la cama.

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