Ciudades medianas
El jueves fue un día en el que pasaron cosas que sólo pasan en las ciudades medianas.
A mí, en general, es muy raro que me agrade encontrarme a nadie cuando voy por la calle pero aquí he aprendido a disfrutar de ello. Quizá sea por el tipo de gente que me encuentro que suele ser amigos.
De camino al Lidl me encontré a Nikolas con el que me estuve riendo un rato largo. Es un tipo que me hace muchísima gracia. Tan alto, con el pelo tan largo y con un ojo a Glasgow y el otro a Londres. Es un personaje peculiar cuanto menos porque luego encima le funciona la cabeza de miedo y hace unas bromas extremadamente inteligentes. Es algo sorprendente.
De vuelta del Lidl me encontré a Teña y a Thomas que venían de los Meadows de hacer malabares con fuego. Con ambos me estuve riendo también muchísimo a costa de los estereotipos de los llamados jipis de hoy. Que si donde está vuestro perro hambriento lleno de cascabeles, que donde habeis dejado los diábolos y las cariocas, que cómo es que no estais en el forest, que si estais buscando setas, etc...Encima es que ambos son buenísimos para reirse de sí mismos. Vaya pareja.
Y, a menudo, ocurre lo mismo. Voy caminando y voy encontrándome con gente de todo tipo.
Es sin duda, también, una de las maneras de las que surgen los planes aquí. Te encuentras con alguien y te hace saber de algún plan, fiesta, quedada o cena que está propuesta. Todo muy casual.
Esto de encontrarnos con gente es más frecuente desde que nos mudamos a Marchmont. En Abbey Hill no ocurría tan a menudo.

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