Thursday, December 23, 2004

Con un pie en el avión para Madrid

Ya queda bien poquito para marcharme a Madrid. Siempre me quedo de los últimos en Navidades y se hace un poco raro pues el centro de la ciudad está vacío (los que vivimos en el centro somos mayormente extranjeros) y sólo quedan los escoceses de pura cepa.

Es muy curioso el cambio que experimentan las ciudades en navidades. Yo hasta ahora sólo conozco los casos de Madrid y Edimburgo pero ambas son claros exponentes de ello.

En Madrid vive muchísima gente que aún siendo española, no es madrileña y todos suelen marcharse "al pueblo" que es una expresión más que conocida. "Este finde me voy a mi pueblo". Recuerdo que en la facultad todo el mundo tenía "su pueblo". Nadie pertenecía directamente a Madrid. Por el contrario, mucha gente del resto de España va para allá a reunirse con la familia por lo que la ciudad experimenta un cambio importante. Nada tienen que ver estas dos caras que la capital ofrece.

En Edimburgo ocurre algo parecido. La gente joven foránea desaparece en navidades y llegan varios turistas para celebrar una de las nocheviejas más famosas del mundo.

Estos dos últimos días ya se ha notado muchísimo. Los griegos sin embargo siguen aquí y ayer por la noche estuve en su casa. Estuvimos bebiendo fino y comiendo fruta con miel y canela en torno a la mesa de su cocina. Sin duda una mezcla greco-española más que interesante. Yo les ofrecí fino del Puerto y ellos sacaron las bandejas de fruta aliñada con miel y canela tan populares allí.

Hablamos del nivel de vida de nuestros países y lo comparábamos con el del Reino Unido pero igualmente comparamos la alegría y salud mediterráneas con las del Reino Unido. No sé puede tener todo me imagino.

También aproveché para despedirme de Kate pero por extrañas coincidencias acabé también tomando algo con Sonia, Sophie (la profesora de Yoga danesa de Sonia) y Mary. Hablamos mucho de cosas muy interesantes. Sophie nos convenció para que fuéramos a alguna de las clases de Yoga gratuitas que imparte en el Yoga Centre de Broughton Street. Kate anotó todos los detalles así que en Enero iremos a probar.

Es, un pequeño proyectito para el nuevo año que se une a los que ya tengo de retomar el francés (esta vez con Ghislene), a ser posible el griego, volver a nadar de vez en cuando y visitar a Magú en Milán, a Juanlu en Burdeos y a Giannis en Bruselas.


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