Vacaciones de navidad. Capítulo I: Madrid
Ya estoy de vuelta de unas vacaciones que me han llevado a Madrid, al Puerto y a Londres y que han estado mejor que bien.
El día veinticuatro por fin llegó y yo llegué a Madrid según lo previsto. En el aeropuerto estaban mi padre, mi madre, Bruji, Natu y Fucón para recogerme lo cual me hizo muchísima ilusión, a lo que se sumó el día tan bonito que hacía y esa sensación tan agradable de tener todas las vacaciones por delante. Antes, desde el avión pude contemplar otra vez la vista aérea de Madrid que es una maravilla. Ya tengo controlado el sitio en el que me debo sentar cuando vuelo de Londres a Madrid para disfrutar de la misma.
Este año he disfrutado de las fiestas mucho más que los últimos pues les he sabido ver muchas cosas que antes no valoraba tanto. El hecho de estar fuera y no ver a la familia y amigos tan a menudo como antes me hace coger los reencuentros con muchas más ganas e intentar aprovecharlos al máximo. Igualmente, el hecho de encontrar comida sobre la mesa sin haber yo hecho la compra y cocinado antes me ha parecido un lujo absoluto. Otro lujo me ha parecido el vino tan rico que ha acompañado a las comidas navideñas. Acostumbrado a los que bebemos aquí, me sabían todos a gloria.
Tuve tiempo en Madrid de pasear y hacer fotos. Pillé un par de atardeceres naranja chillón que fueron una maravilla y justo me pillaron en mis barrios favoritos. Tengo mucha ilusión por ver las fotos que hice por las calles que van de La Latina al Palacio Real. Creo que van a salir muy chulas.
El reencuentro con los amigos fue más que agradable. Esta vez sí que he notado que las cosas han cambiado mucho. El año pasado no creí que lo hubieran hecho tanto. Marco y Nieves van a tener otro hijo, Jero y Ascen están buscando uno. Muchos se han comprado casas, muchas parejas de la facultad están completamente consolidadas y yo en Edimburgo planteándome cosas como dar la vuelta al mundo. Vaya tela.
La cena con los compañeros de la facultad fue un éxito rotundo un año más. Me hizo especial ilusión volver a ver a Óscar al que todos le habíamos perdido la pista. Me sigue pareciendo un encanto de persona con la que me rio infinito y de la que se puede aprender mucho.
Me marché de Madrid muy satisfecho pues llevé a cabo todos los planes que me propuse y con mucha ilusión por ver a mi pandi de la adolescencia llegué al Puerto el primer día de dos mil cinco.

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