Tuesday, January 25, 2005

Y va volviendo la luz

Este fin de semana todos hemos notado mucho cómo los días han empezado a hacerse más largos.
El domingo cocinábamos a eso de las cuatro y media y el cielo no estaba completamente oscuro.
Aunque todavía los días son cortísimos, anima saber que poquito a poco se irán haciendo más largos.

Parece que este fin de semana nos ha llevado de nuevo a la dinámica de antes de vacaciones y que parecíamos haber perdido debido a las mismas. Nos hemos hecho a la idea de que es invierno y aquí hace mucho frío pero no por ello vamos a dejar de hacer las cosas que más nos gustan.

El viernes todos parecíamos coincidir en que debíamos salir en vez de quedarnos en casa, dar una vuelta, ir a bailar un ratito, conocer gente y demás y así hicimos. Salimos de casa como a la una y nos fuimos al wee red bar donde había programado un club llamado "The trap" y que anunciaba northern soul, sixties pop, indie, punk, new wave y electro por tres libras. Nuestra idea inicial era ir al go-go donde pinchaba el dj habitual de the egg pero como lo de The Trap nos quedaba bastante más cerca y hacía mucho frío pues nos quedamos allí.

No había demasiada gente pero la música era estupenda. Llegué y no paré de bailar hasta que cerraron. Era como si tuviera un montón de energía contenida. Me sentó estupendamente. La música era buenísima y, aunque no reconocí, ninguna de las canciones, todas me encantaron. Una maravilla. Nos reímos mucho todos juntos y nos echamos buenos bailes.

El sábado amaneció un día precioso y, aunque hacía mucho frío, nos fuimos a dar un paseo. Me alegré mucho de haber tomado tal decisión pues el centro estaba precioso. Han quitado muchos de los andamios y grúas que estropeaban tanto las vistas e igualmente han terminado varias obras. La mejora se notaba paseando por la calle y contemplando la ciudad desde las colinas que tan bonitas vistas aéreas de la misma ofrecen.

Pasamos muchísimo frío, un frío que cansa mucho soportar y que te deja tieso de modo que cuando llegamos a casa, comimos y caímos rendidos.

Me imagino que el hecho de soportar frío, consume muchas energías que se utilizan en mantener el cuerpo caliente y de ahí el cansancio porque realmente no es que nosotros tengamos trabajos que agoten físicamente.

Por la noche, decidimos aplicarnos el mismo cuento que el domingo. Salir un ratito a tomar algo de modo que camináramos un poquito y nos pusiéramos en sociedad. Una idea estupenda sin duda.

El domingo sí que se redujo casi exclusivamente al hogar aunque de una forma activa, eso sí. Arreglamos cosas que andaban estropeadas, cocinamos y limpiamos.

Un fin de semana muy agradable en el que el balance queda como sigue: mosqueteros 1 - frío de invierno 0.

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