Friday, February 25, 2005

Semanita de conciertos

Llevaba esperando esta semana con impaciencia desde hacía tiempo pues tenía entradas para ver a Brendan Benson el lunes, a REM el martes y a the soundtrack of our lives el jueves.

Me apetecían especialmente el primer y último grupo porque no los había visto nunca y REM porque quería quitarme el mal sabor de boca que me dejó la última vez que los ví debido a un sonido pésimo. Un sonido que hacía que te costara reconocer la canción que estaban tocando y una vez reconocida, la seguías más por intuición que por estar escuchándola con claridad.

Kate se apuntó a ver a Brendan Benson pero no tenía entrada lo cual no consideré un problema en ningún momento pues no pensé que fuera a estar todo vendido. Pero así fue de modo que mientras se despedía de mí comentándome que se iba a casa y que menudo fastidio le dije que se esperara. Entonces empecé a intentar convencer al portero de la sala para que la dejara pasar. Éste no se negó en rotundo de modo que yo ví posibilidades. Después de mucho intentarlo acabé sobornándolo con cinco libras que aceptó encantado y Kate entró al concierto contentísima.

Fue un subidón al final conseguir estar los dos dentro y mayor fue el subidón cuando salió el primer grupo "the 5 o´clock heroes" que dieron un concierto estupendo a base de pildorazos de punk-rock melódico a lo 1977. Una media hora saltarina que nos dejó con muchísimas ganas de más. Ganas que no fueron satisfechas por el repertorio del segundo grupo en absoluto. No entiendo muy bien qué pintaba un grupo de pop espeso, gritón y con toques experimentales en una noche de rocanrol.

Así que el ambiente se había vuelto a neutralizar pues después de la llama encendida por "the 5 o´clock heroes" y posteriormente apagada por "psychid", parecía que allí no había pasado nada.

Entonces llegó Brendan Benson con una jovencísima banda acompañante de tres músicos y fue tocando uno detrás de otro los temas de su último disco dando una lección de maestría ya que ante todo primó la sencillez pero dando un resultado absolutamente brillante. Guitarras afiladas, fantásticos juegos vocales, estribillos pegadizos y todo ello en no más de tres minutos por canción. Los escasos cincuenta minutos de su actuación nos dejarón a todos con ganas de más de modo que seguramente vayamos a verlo a Glasgow a finales de abril.

Después del concierto nos marchamos a casa donde estaban Laura y Ramón despiertos y de palique y como nosotros llegamos con el subidón del concierto pues ya nos juntamos los cuatro y estuvimos un rato largo de charla y risas. Fue una noche estupenda que supuso el calentamiento perfecto para el plato fuerte al día siguiente: REM.

Ya había quedado con Ana en que ella prepararía una sangría y yo una tortilla para cenar antes de entrar al concierto, tenía el coche reservado, las entradas y todo pero cual fue mi sorpresa cuando al mirar la web del sitio donde tocarían, con el fin de hacerme más o menos a la idea de cómo llegar, veo que se había cancelado por enfermedad del bajista.

Así que bastante disgustado, llamé a Ana y le comuniqué la noticia dejándola tan chafada como yo me encontraba en ese momento.

Al parecer el concierto ha quedado pospuesto para una fecha que aún se desconoce. Esperemos que no nos pille de vacaciones y que no nos coincida con ningún compromiso de fuerza mayor.

Aún, me quedaba para el jueves el concierto de The Soundtrack of our lives, un grupo sueco que conozco no hace demasiado pero que me gusta bastante.

Llegados el día y la hora me marché al Liquid Room donde encontré ya sobre el escenario al grupo telonero que bien podían haber cambiado por otro pues no me despertó el más mínimo interés ya que sus canciones me resultaron más que aburridas de modo que presté más atención al equipo e instrumentos que utilizarían The Soundtrack of our lives y que estaba ya preparado al fondo del escenario. Observé las guitarras, amplificadores y monitores hasta que ví que la batería tenía doble bombo. Era la primera vez en mi vida que iba a ver un grupo cuyo batería utiliza algo así. Las baterías complejas, con muchos platillos, más de un timbal, doble bombo y demás parafernalia no me gustan. Prefiero algo sencillo, con pocos elementos y bien aprovechados que una jaula de tambores y metales.

Ello me creó un poco de reticencia que desapareció enseguida en cuanto el grupo salió a tocar la primera canción. Nunca había visto a una banda tan heterógenea en lo que a aspecto físico y vestimenta se refiere que luego acabara conformando un todo tan sólido, fuerte y compacto.

Un rock crudo, fuerte y oscuro por momentos ejecutado a la perfección con una energía que superaba con creces a la del disco y que hizo las delicias de los asistentes entre los que había muchísimas chicas.

Se notaba además que el grupo estaba disfrutando de lo lindo sobre las tablas, cosa que enganchó al público desde el principio haciendo que se creara una interacción escenario-sala realmente estable.

Más de una hora y media de rock nos dejaron The Soundtrack of Our Lives antes de interpretar el primer bis que pareció crear desacuerdo entre los miembros de la banda pues cada uno parecía querer tocar una canción diferente. Al final, dejaron que fuera el público quien pusiera solución al problema de modo que la interacción descrita quedó patente hasta el último segundo del show.

Monday, February 21, 2005

Creer en Dios en la era de la ciencia

Bajo este título se presentaba la charla en la que tuve que trabajar el viernes por la noche y que reunió a más de seiscientos estudiantes de diferentes religiones. Había mayoría de musulmanes ya que la organización corría a cargo de la asociación islámica de la universidad de Edimburgo pero además acudieron católicos, protestantes, ortodoxos, budistas y también agnósticos.

Fue realmente bonito ver a tanta gente tan distinta (tanto físicamente como en lo que a creencias se refiere) hablando del mismo tema desde tan diferentes puntos de vista.

Los organizadores eran todos irakíes y fue con los que más contacto tuve. Se portaron estupendamente conmigo, fueron más que agradables y muy amablemente me invitaron a las jornadas de puertas abiertas que celebraron en la mezquita de Edimburgo durante el fin de semana.

Además la charla me dió mucho más trabajo del que yo esperaba de modo que al terminar ésta, tenía muchísimas ganas de empezar el fin de semana a lo grande. Y así fue pues acabé con Kate en el go-go, un fantástico club sesentero en el que estuvimos bailando rodeados de mods y ye-ye´s al ritmo de infinidad de canciones de garage, psicodelia, soul y pop.

Fue super interesante observar a la gente bailando pues el estilo de muchos de ellos era sorprendentemente guay. Los mods arrastran los pies como si sus zapatos tuvieran pequeñas ruedecitas que se mueven en todas direcciones y acompañan estos movimientos ligeramente con sus brazos. Tronco y cabeza permanecen casi estáticos de modo que sus fantásticos trajes no se arrugan lo más mínimo y sus finas corbatas permanecen rectas y en su sitio. Las ye-ye´s, sin embargo, mueven mayormente tronco y cabeza haciendo gala de sus fantásticos peinados.

Lo mismo me ocurrió el sábado cuando fui por primera vez en mi vida a una de las fiestas del colectivo "beatsville" que organiza conciertos y sesiones de djs de rock tradicional americano. Tocaron dos grupos de rock crudo muy básico pero muy enérgico y melódico a la vez y junto al escenario se congregó un grupo de fans bailongos que tenían un estilo propio digno de ver. Éste no tenía nada que ver con el que había visto la noche anterior pero sin duda se ajustaba a la perfección a la música que los grupos interpretaban y que los djs posteriormente pincharon. Era muy espontáneo, automático y visceral. Imagino que cuando el rock estalló, la juventud se movía como su cuerpo le dictaba y no atendiendo a estética o reglas de ningún tipo.

Después de la fiesta "beatsville" nos marchamos al wee red bar y allí pude observar cómo baila la juventud que creció con el rock alternativo de los noventa. El estilo es mucho más soso y menos estético que los que había visto el resto del fin de semana, ya que la música no invita tanto al baile en sí, pero sí que a veces, puede ser más expresivo.

Wednesday, February 09, 2005

Berlín: rotten and cool.

Así definía Jojo (uno de los alemanes con los que hemos pasado la mayor parte de nuestro tiempo en Berlín) la ciudad: podrida pero guay.

Podrida por el estado en el que todavía se encuentra la misma. Con infinidad de edificios vacíos medio en ruinas, descampados enormes en el centro de la ciudad, fachadas que no han sido tocadas en absoluto desde la guerra, desempleo y poca actividad económica en general.

Guay por todo lo que se cuece debido al carácter de la gente que vive allí. Jóvenes inquietos, creativos y entusiastas encuentran un escenario perfecto en el que llevar a cabo sus actividades: grandes superficies vacías en las que montar clubs, estudios para artistas, bares e incluso cines; enormes pisos céntricos a precios más que asequibles en los que instalarse y necesitando sólo trabajar tres o cuatro días a la semana para costear sus gastos básicos,pudiendo dedicar el resto del tiempo a su faceta creativa.

Una de los puntos fuertes de este viaje ha sido sin duda, el haber estado conviviendo con tres chicos alemanes. Ha sido muy interesante hablar con ellos de un montón de cosas y ver las diferentes formas de pensar que unos y otros teníamos. Además obviamente nos hemos reído muchísimo con ellos y, aunque son un pueblo en general muy diferente al español, también hemos encontrado muchas similitudes.

Entre otras muchas cosas curiosas ví que estos chicos no tenían la cultura tradicional alemana nada arraigada. Sabían sobre ella pero todos mostraban un interés casi nulo por la misma mientras que por las noches siempre las chicas españolas pinchaban alguna sevillana y se ponían a bailar en el salón de la casa que hemos estado compartiendo todos.

También me sorprendió que, hablando de pisos, alquileres, compraventas, etc, ninguno tenía la mínima intención de comprar una propiedad ahora mismo. Ni siquiera pensaban en ello. Entonces yo les comenté que en España todo el mundo quiere tener una casa en propiedad, lo cual los dejó muy sorprendidos.

Ha sido también muy interesante la visita a diferentes mercadillos en varios puntos de la ciudad. Las cosas que había casi nada tenían que ver con las que puedes encontrar aquí y eran super interesantes: tecnología alemana de los años 60 (teléfonos, tocadiscos, amplificadores, cámaras de fotos, televisores, radios...), lámparas a mansalva, álbumes repletos de fotos antiguas, postales escritas, carricoches, maletas e infinidad de artículos de menaje.

Esta vez hemos tenido más tiempo para ver con detenimiento cómo la gente joven ha tomado por completo los barrios quizá más afectados y que han tardado más en ser reconstruidos para instalarse allí y resucitarlos a su manera a través de la apertura de cafés y restaurantes, tiendas de ropa, de muebles, de discos, galerías de arte...Ahora son estos barrios los más acogedores y coloristas de la ciudad sin duda alguna.

No sé cuánto tiempo va a seguir Berlín siendo, en mi opinión, la capital más interesante de todas las que he visitado. Espero que mucho y si no, pues siempre me quedará la satisfacción de haberla conocido en, todavía, pleno apogeo.

Tuesday, February 01, 2005

¡Qué maloso!

Ayer me ocurrieron dos cosas destacables. Una mala primero y otra buena. Ambas son divertidas, eso sí.

La primera sucedió estando en el trabajo. Resulta que iba con prisa por un pasillo andando rápido cuando adelanté a un profesor, me imagino, algo mayor. A los pocos metros de adelantarlo había una puerta que muy amablemente y a pesar de mis prisas, sujeté para esta persona mayor dejando incluso que pasara antes que yo, ya que abría hacia adentro.

El señor pasó sin mirarme a la cara y sin dar las gracias ni mostrar ningún gesto de simpatía por tanto yo dije bien alto "you´re welcome"y acto seguido ví que se metía en el mismo ascensor que yo debía coger.

Antes de que la puerta se cerrara, entré yo también en el ascensor y me puse bien cerquita de él disfrutando muchísimo de la situación incómoda que estaba creando después de lo de la puerta. Al poco, el presionó el botón correspondiente y que no coincidía con el que yo quería así que mientras presionaba yo el adecuado dije "fifth floor, thanks" aumentando incluso más lo violento de la situación.

Fue sin duda divertidísimo para mí y una lección para un desagradecido.

La segunda fue sin duda lo mejor del día y ocurrió en la cola de las cajas del supermercado. Delante mía había un niño muy pequeño super gracioso, con su padre. Me quedé mirándolo y empecé a hacerle caras que él trataba de imitar y, tras oirlo hablar con su padre, descubrí que era mejicano.

Estaba feliz en el supermercado correteando por todos lados, escondiéndose dentro del abrigo de su padre, sacando cosas de la cesta de la compra y volviéndolas a meter, etc...Le pregunté que como se llamaba y me dijo que Abraham (léase eibraham con hache aspirada) y que cuantos años tenía, a lo que contestó juntando tres deditos de su mano derecha y plegando a duras penas los otros dos.

Mi amigo Abraham empezó entonces a tirar de una de las cuerdas elásticas del abrigo de su padre hasta que éste lo descubrió y exclamó a velocidad de palabra por segundo o menos y con un acento exagerado "Hijo, que te vas a voltear". Era buenísimo escucharlos hablar entre ellos. No contento con ello, Abraham empezó a sacar las naranjas de las cestas y a jugar con ellas y el padre un poco harto a la vez que complacido por ver a su hijo divirtiéndose dijo "pero bueno, que malossssoooooo, ay, que malossssooooo". Yo nunca había escuchado esta expresión que creo viene a significar algo así como "que travieso", o "que niño más malo". Me lo estaba pasando en grande.

Ya les llegó el turno a Abraham y a su padre así que nos despedimos con la siguiente conversación:
(Iván) - Bueno, Abraham, adiós. Hasta la próxima.
(Abraham) - ¿Vas a venir a mi cumpleaños?
(I) - Claro que sí, en Agosto nos vemos.
(A) - Pero te tienes que arreglar. No vendrás con esa chamarra ¿no?.
Yo aquí no daba crédito porque tampoco es que estuviera yo elegantísimo pero si que llevaba un atuendo conjuntado, relativamente nuevo y la chamarra en cuestión es de ante buenísimo heredada del bulo.
(I) - No, no te preocupes que yo me pongo guapo.
(A) - ¿Y me traerás un regalito?.
(I) - Claro, hasta luego.

El niño pequeñín tan gracioso y tan inocentón resultó ser un auténtico viejales que consiguió camelarme en la cola para luego decirme que a ver si me vestía mejor y que le llevara un regalo por su cumple. ¡Menudo!