Puesta al día
Mis queridos lectores tienen toda la razón. Tengo el diario abandonado. Soy consciente de ello y muchas veces me he puesto a actualizarlo pero no he encontrado la creatividad que me ha hecho disfrutar de esta tarea como antes de modo que lo he acabado posponiendo y posponiendo hasta hoy.
No es que ahora esté lleno de esa creatividad pero ha acontecido mucho desde que escribí la última entrada y aunque quizá volviendo al estilo con el que empecé este proyecto, considero debo contarlo aquí.
Durante el mes que Colin estuvo en Granada, disfruté muchísimo estando solo. Ramón y yo no tenemos demasiado en común de modo que tampoco disfrutamos mucho de la compañía del otro (aunque bien es cierto que nos entendemos muy bien en lo que al respeto y la convivencia se refiere) así que pasé mucho tiempo leyendo, caminando, haciendo fotos, escribiendo y pensando sobre mi futuro próximo que ya voy viendo algo más claro.
Durante ese tiempo volví a pensar de una manera creativa, encauzando especialmente mi expresión hacia la fotografía. Fueron unos días de extrema relajación y quizá desconexión de casi todo de modo que tenía la cabeza suficientemente libre y abierta como para que las cosas que normalmente pasan desapercibidas provocaran una reacción en mí. Los colores me llamaban la atención mucho más que habitualmente, las sucesiones de buhardillas en la ciudad vieja me sugerían ritmo y los paseos me inspiraban infinidad de motivos para fotografiar. Igualmente me sentí agradablemente sorprendido disfrutando a lo grande de dos visitas que hice a la galería de arte moderno dos sábados consecutivos y a otros pequeños espacios de exposición en la ciudad.
Colin volvió de Granada y Marzo nos trajo infinidad de visitas. Entonces estuve mucho más ocupado, y con diferentes cosas en la cabeza cada día. Quizá de ahí que no encontrara la disposición para actualizar el diario.
Primero vinieron los padres de Ramón que parecieron disfrutar mucho de sus vacaciones en el Reino Unido y que fueron estupendos huéspedes en nuestra casa. Fue muy interesante conocer más en profundidad a Rosa y a Ramón padre y observar la interacción de éstos con Ramón hijo. Es muy curioso conocer la dinámica de diferentes familias. Cada una es un mundo.
A los pocos días de la marcha de Rosa y Ramón llegó desde Londres Claire (la hermana de Colin) con una amiga suya de toda la vida. Entonces pude observar la relación entre los hermanos Morris que por encima parece ser de lo más frío pero que contemplada con detalle deja ver gestos de gran afecto.
Y solapándose en tiempo con la visita de Claire y Katherine, Ramón tuvo la de su mejor amigo Agustín y su novia Gloria. No tuve demasiado tiempo de tratar con ellos pero me gustaron mucho por agradecidos. Sin duda un detalle esencial para que alguien me cause buena impresión.
No es que ahora esté lleno de esa creatividad pero ha acontecido mucho desde que escribí la última entrada y aunque quizá volviendo al estilo con el que empecé este proyecto, considero debo contarlo aquí.
Durante el mes que Colin estuvo en Granada, disfruté muchísimo estando solo. Ramón y yo no tenemos demasiado en común de modo que tampoco disfrutamos mucho de la compañía del otro (aunque bien es cierto que nos entendemos muy bien en lo que al respeto y la convivencia se refiere) así que pasé mucho tiempo leyendo, caminando, haciendo fotos, escribiendo y pensando sobre mi futuro próximo que ya voy viendo algo más claro.
Durante ese tiempo volví a pensar de una manera creativa, encauzando especialmente mi expresión hacia la fotografía. Fueron unos días de extrema relajación y quizá desconexión de casi todo de modo que tenía la cabeza suficientemente libre y abierta como para que las cosas que normalmente pasan desapercibidas provocaran una reacción en mí. Los colores me llamaban la atención mucho más que habitualmente, las sucesiones de buhardillas en la ciudad vieja me sugerían ritmo y los paseos me inspiraban infinidad de motivos para fotografiar. Igualmente me sentí agradablemente sorprendido disfrutando a lo grande de dos visitas que hice a la galería de arte moderno dos sábados consecutivos y a otros pequeños espacios de exposición en la ciudad.
Colin volvió de Granada y Marzo nos trajo infinidad de visitas. Entonces estuve mucho más ocupado, y con diferentes cosas en la cabeza cada día. Quizá de ahí que no encontrara la disposición para actualizar el diario.
Primero vinieron los padres de Ramón que parecieron disfrutar mucho de sus vacaciones en el Reino Unido y que fueron estupendos huéspedes en nuestra casa. Fue muy interesante conocer más en profundidad a Rosa y a Ramón padre y observar la interacción de éstos con Ramón hijo. Es muy curioso conocer la dinámica de diferentes familias. Cada una es un mundo.
A los pocos días de la marcha de Rosa y Ramón llegó desde Londres Claire (la hermana de Colin) con una amiga suya de toda la vida. Entonces pude observar la relación entre los hermanos Morris que por encima parece ser de lo más frío pero que contemplada con detalle deja ver gestos de gran afecto.
Y solapándose en tiempo con la visita de Claire y Katherine, Ramón tuvo la de su mejor amigo Agustín y su novia Gloria. No tuve demasiado tiempo de tratar con ellos pero me gustaron mucho por agradecidos. Sin duda un detalle esencial para que alguien me cause buena impresión.
