Friday, April 01, 2005

Visita portuense

Después de que tanto Colin como Ramón tuvieran sus visitas, me tocó a mí tener las mías. Desde el Puerto llegaron María, Javi, Agu y Tote a pasar cuatro días en Edimburgo.

Realmente es como si hubieran venido todos ellos más el Mofi ya que lo encontré en el aeropuerto casi a la vez que a los demás y no lo había visto nunca antes en Edimburgo a pesar de vivir éste aquí desde hace algo más de un año.

Es una alegría muy grande cuando vienen visitas y me hizo muchísima ilusión cuando los ví a los cuatro juntos salir por la puerta de llegadas. Todo un subidón.

No pasó mucho hasta que, tras habernos contado lo necesario, todos nos sentimos como si nos hubiéramos visto el día anterior lo cual siempre es una sensación muy agradable.

De todos modos, María y yo sí que teníamos muchas ganas de ponernos al día, hablar de lo acontecido desde navidades hasta el momento, de nuestros planes para el futuro y de reirnos solos así que dejamos que los demás fueran a casa de Mofi, donde se quedarían todos los huéspedes menos María, mientras nosotros nos íbamos a tomar algo solos tras pasar por casa un momentín a dejar su equipaje.

María y yo nos entendemos genial para muchas cosas y es algo muy cómodo. Por ejemplo no hizo falta preguntarnos el uno al otro si queríamos ir a tomar algo a solas antes de salir todos juntos por la noche y tampoco nos hizo falta decirnos una palabra para salir corriendo del primer sitio donde hicimos amago de tomarnos ese algo, tras ver la gente que había allí dentro: fea, mayormente de sexo masculino y poco interesante a primera vista.Así que nos fuimos al bar del Cameo donde hay un ambiente mucho más joven, europeo e interesante. Allí hablamos, nos reímos y nos hicimos fotos durante un rato más que largo.
El tiempo pasó volando de lo cual no me hubiera dado cuenta a no ser por la llamada telefónica que nos dieron los demás preguntando que donde estábamos y animándonos a que nos juntáramos todos.

Esta llamada me hizo ver que los demás querían que estuviésemos todos juntos y que aunque entendían que necesitáramos un rato a solas, no esperaban que fuera a ser tan largo.Ello me sorpendió agradablemente pues nunca había visto a Mofi, Javi, Agu y Tote demasiado interesados en que nos uniéramos a ellos para ningún plan. Nos acogen siempre sin problemas pero nunca planeamos nada juntos. Me agradó su interés por tratar de mantenernos el grupo unido y puesto que ni María ni yo teníamos ningún problema en ello, a partir de entonces ya hicimos todos los planes juntos.

Nunca antes había pasado tanto tiempo seguido con ellos y fue muy curioso poder conocer y participar de la manera que tienen de disfrutar de sus vacaciones.
Ésta no mira el dinero, de modo que no contempla alternativas menos cómodas, más prácticas o económicas de llevar a cabo el mismo plan. Si tenían hambre, comíamos donde fuera sin contemplar la idea de hacer compra y cocinar en casa o pasar por mirar diferentes sitios y la comida que ésto pudieran ofrecer y si querían desplazarse de un punto a otro de la ciudad, cogían un taxi sin casi pensar en la posibilidad de ir caminando. Igualmente, fue curioso como, barajando las opciones de alquilar una furgoneta donde cupiéramos todos o dos coches pequeños en los que repartirnos, todos votaron por alquilar la furgoneta a pesar de ser el coste de la misma, más del doble de la suma del de los dos coches pequeños.También me llamó la atención el ver cómo la comodidad, la risa y la cerveza ganaron de lejos a la inquietud por conocer y disfrutar de las cosas nuevas que el hecho de estar en una ciudad como Edimburgo y un país extranjero pudieran ofrecer.

Esta forma de disfrutar de las vacaciones tiene muchísimas cosas buenas y fue bastante nueva para mí que normalmente disfruto de mi tiempo y de mi dinero de otra manera muy diferente. Para gustos, colores.