Friday, October 29, 2004

Vacaciones en Edimburgo (I)

Este otro nuevo período sin escribir se ha debido a que he vuelto a estar de vacaciones. Ahora cuando venía al trabajo me he dado cuenta de lo bueno que es tener tantas vacaciones y poder cogérmelas a mi antojo. Es, sin duda, una cosa muy buena de este trabajo.

Es la primera vez que he estado de vacaciones en Edimburgo en toda mi vida. Hasta ahora, siempre me he marchado a algún lado. La experiencia ha sido estupenda. Especialmente por la compañía y el tiempo (que ha acompañado bastante tratándose de Escocia).

Antes de entrar de lleno en lo que ha sido el período vacacional voy a contar lo acontecido el miércoles y el jueves anteriores a la llegada de Pepito, Manolo y Juanlu.

El miércoles 20 de Octubre, después del trabajo, quedé con Ana en el café de la Filmhouse para tomarnos un chocolate. Realmente creo que el motivo de la quedada fue que ella necesitaba que le llevara unas telas de colores para hacerse un disfraz para una fiesta que tenía con los del trabajo pero aún así charlamos un ratito aunque no solos. No solos porque al poco de mi llegada, le sonó el móvil. Era un amigo de Noah que acababa de llegar a Edimburgo y que llamaba a Ana porque no conocía a nadie en la ciudad y estaba un poco perdido así que ella había quedado con él en el mismo sitio y a la misma hora que conmigo.
El chico en cuestión que se llama César se parece muchísimo a Noah y no hacía más que quejarse de que estaba muy aburrido y de que no conocía a nadie. Yo me quedé un poco sorprendido porque estas cosas son obvias al principio de una experiencia como la que César había decidido llevar a cabo pero él parecía tener unas expectativas creadas que nada tienen que ver con la realidad y que le llevarán sin duda a darse de bruces contra varias paredes. En fin, la experiencia será super positiva para él. Le estuvimos dando consejos para encontrar piso y trabajo y le informamos un poco de cómo funciona la ciudad a los niveles que a él le interesaban a corto plazo.

Así que el encuentro con Ana no fue tanto con ella como con César. De todos modos, tuvimos tiempo suficiente para planear algo para el día siguiente cuando iríamos a recoger a Pepito, Manolo y Juanlu al aeropuerto. Acordamos disfrazarnos de vagabundos y ponernos en algún punto del aeropuerto por el que ellos fueran a pasar y sorprenderlos ahí.

Cuando llegué a casa me encontré con Ramón con el que estuve comentando la tarde y al poco me puse a cocinar una tortilla y una ensalada para cenar los tres. Colin llegó de Birmingham muy cansado y con poca hambre así que sobró bastante comida que caería al día siguiente.

Después de cenar, me duché, leí algo más del Código Da Vinci y me acosté.

El jueves salí del trabajo contentísimo por empezar las vacaciones y me fui al Lidl a Arnold Clark a recoger el coche que utilizaríamos Ana y yo a la mañana siguiente para ir a Prestwick a recoger a los visitantes. Quedé con Ana en Arnold Clark para que se llevara el coche a trabajar pues le venía muy bien y de ahí me marché al Lidl a hacer compra de manera que no faltaran provisiones para las comidas del viernes por lo menos.

Ya en casa estuve ordenando un poco y haciendo sitio en los armarios para que los visitantes pusieran sus cosas y acto seguido me puse a preparar la cena. Había quedado con Ana en que se viniera a casa a dormir para así ir al día siguiente del tirón juntos a recoger a los visitantes y mientras cocinaba me hizo saber que Elisa se venía también a cenar y a dormir. Me quedé sorprendidísimo pero intuí a qué se debía y traté de no enfadarme aunque me dió mucho qué pensar sobre lo que es ser bueno y ser tonto.

También se vino Paul a cenar al que no veíamos desde hace años así que al final nos juntamos seis. Hicimos una ensalada y varias tostas y fue suficiente pues sobró media tosta.

Después de la sobremesa nos fuimos directamente a dormir pues teníamos que despertarnos a las cinco y cuarto al día siguiente.

Y así hicimos, a las cinco y cuarto de la mañana del viernes sonó la alarma de nuestros móviles. Nos despertamos con relativa facilidad pues ninguno de los dos habíamos dormido bien entre los nervios, la ilusión y sueños extraños. Desayunamos algo, nos cogimos unas frutas para el camino y nos marchamos camino a Prestwick en una noche más que cerrada. Durante el viaje hablamos de la relación con nuestras respectivas parejas. Estuvo guay porque hacía mucho tiempo que no viajábamos los dos solos en coche. Nos trajo recuerdos.

Llegamos a Prestwick como media hora antes de que el avión en el que venían los visitantes aterrizara de modo que nos dió tiempo a preparar todo con detalle. Habíamos hecho en casa un cartel que decía "Por favor, una ayuda, semos pobre y estamos enfermo. Cuerpo de perrito. Una limosna, una ayuda, una botella de Cacique o un algo".

Nos pusimos en el pasillo que conecta el aeropuerto con la estación de trenes por el que los visitantes tendrían que pasar seguro. Nos sentamos sobre una alfombra vieja que encontramos en casa, nos cubrimos con una manta enorme y colocamos el cartel con un tupper en el que pusimos unas cuantas monedas. Éramos auténticos homeless y estuvimos allí sentados hasta que aparecieron los visitantes, siendo vistos por bastante gente. Nos daba muchísima vergüenza pero nos estábamos riendo lo más grande. Divertidísimo.

Por fin, oímos que se acercaban los visitantes así que nos cubrimos las caras con la manta y esperamos a que se acercaran a ver si nos reconocían. Ninguno se dió cuenta a pesar del cartel que estaba escrito en español así que cuando estaban a escasos dos metros después haber pasado por delante nuestra, nos levantamos bruscamente gritando y haciendo aullidos de perro. Los tres se sorpendieron y miraron para atrás asustados pero pasado ese momento de shock y ver que éramos nosotros no hubo carcajadas conjuntas como esperábamos. Ana y yo nos partíamos pero los visitantes, después de toda la noche sin dormir, sólo mostraron cara de sueño y de alegría por haber llegado por fin a su destino y habernos encontrado.

Ya nos montamos los cuatro en el coche camino de Edimburgo. Charlamos un poco durante la ruta pero no demasiado. Estábamos todos zombie. Se notaba muchísimo pues hubo mucho silencio, cabezadas y poca tertulia.

Ya en Edimburgo fuimos a casa de Ana a que los visitantes la conocieran y a recoger su secador de pelo que nos haría falta para hinchar la colchoneta y de ahí a la nuestra a dejar las maletas y a desayunar. Hacía buenísimo así que desayunados, decidimos ir a dar un paseo. Nos subimos a Blackford Hill que estaba precioso. La vista alucinante. Allí nos estuvimos haciendo unas fotos y echándonos unas risas.

Luego volvimos a casa. Ana se marchó a trabajar. Pepito y Juanlu se acostaron y Manolo y yo fuimos a devolver el coche. A la vuelta, hicimos pasta a la italiana y después nos echamos también.

Me desperté antes que los demás obviamente ya que yo algo sí que había dormido y me puse a hacer la cena. Preparé pollo en salsa y arroz que salió buenísimo. Poco a poco se fueron despertando todos, cenamos, nos duchamos y nos marchamos al Wash a tomarnos una pinta a la que siguió otra en Black Bo´s y de ahí nos fuimos al Teviot Underground donde la indie society pincha y pone copas hasta las tres. Había muchos chavales pero a nosotros nos daba un poco igual. Allí estuvimos bailando y riéndonos a costa de cualquier cosa hasta que llegaron las tres. No sé cómo nos lo montamos pero tardamos como una hora en llegar a casa. Principalmente fue debido a que nos paramos a charlar con dos chicas belgas y dos chicos (uno inglés y otro polaco) por el camino. Nos entretuvimos mucho con ellos. Nos reímos todos juntos y ya decidimos marcharnos pero Ramón (que estaba hablando con una de las belgas) dijo ¡Noooo! lo cual dió juego para bromas el resto de la noche.

Ya en casa nos comimos un tupper enorme de sandwiches que se había traído Ramón del trabajo y ya nos acostamos.

El sábado nos levantamos sorprendentemente pronto para lo tarde que nos habíamos acostado y al ver que hacía bueno, desayunamos rápido y decidimos subir a Arthur´s seat. El paseo fue una gozada pues hacía una temperatura estupenda. Subimos con relativa facilidad y una vez en la cima nos hicimos las pertinentes fotos. La vista desde la cima con buen tiempo es increíble. Incluso se veía Fife.

Cuando bajábamos, Manolo no hacía más que resbalarse y caerse para el regocijo de todos los demás. Manolo y Alba son torpones para estas cosas. Siempre que vamos al monte con ellos nos hartamos de reir.

Una vez en terreno llano, decidimos ir al Bongo Café a tomarnos algo. Allí estaba la camarera de Gerona que a la vez pinchaba música muy muy tranquila. Estuve hablando un ratito con ella y me contó que se va en Diciembre un mes a Vietnam y que ese mismo mes tendrá expuestos varios cuadros en el café. Es una chica majísima y muy dulce.

Después del Bongo ya nos marchamos a casa pasando por el Lidl. Compramos todo lo necesario para cenar unas tortillas de patata y una ensalada que entraron de maravilla después de todo el día caminando.

Ya cenados y duchados, hicimos botellón en el cuarto de Colin. Además de los visitantes y los tres mosqueteros, vinieron Ana, Elisa y Lena. Con esto de echarnos los cubatas en vasos de pinta, no controlábamos mucho y acabamos un poco chispa. Cuando llegó la medianoche nos fuimos al wee red bar que estaba animado pero no muy lleno a esa hora.

Pasamos allí el resto de la noche bailando, riéndonos y haciendo fotos. Al final se acabó llenando pero no hacía tanto calor como en verano. Estuvo muy divertido aunque el DJ no tuvo una de sus mejores noches.

Cerraron a las tres y nos fuimos todos para casa parándonos en el camino con un par de chicos escoceses a los que nos quejamos de los horarios de los bares en Edimburgo. Ellos nos dijeron que era una pena, pero que Edimburgo ofrecía otras cosas a cambio. En verdad tenían razón. Eran muy enrollaos pero no nos quedamos mucho pues la gente parecía tener prisa. Una cosa muy rara.

De camino a casa, lo mismo que el viernes, riéndonos lo más grande y comentando la noche. Divertidísimo. Yo estaba agotado así que me subí encima de Manolo para que me llevara a caballo y luego Juanlu se subió encima de mí. Manolo ya no pudo aguantar más y nos caímos los tres al suelo. Entonces Pepito se tiró encima de nosotros. Era como una pelea. Me harté de reir aunque por momentos me faltaba la respiración por tener a tanta gente encima.

Cuando llegamos a casa devoramos la tortilla que habíamos dejado lista y una especie de quiche que se había traído Ramón del trabajo. Los ratitos después de salir en la cocina, comiendo antes de acostarnos han sido de los más divertidos de la visita de Juanlu, Pepito y Manolo. Nos hemos reído muchísimo.

Después de acabar con la comida nos quedamos en la cocina de palique y luego nos fuimos a la cama.

El domingo amaneció nublado pero fuimos a dar una vuelta de todas formas. Anduvimos primero por old town y luego por new town terminando en Princes Street pues Pepito quería mirar tiendas. Después del paseo Pepito y Juanlu se quedaron de compras y los demás nos marchamos a casa. Al llegar me puse a hacer canelones mientras los demás descansaban.

Y eso cenamos. Nos sentó estupendamente pero nos dejó un poco inmóviles de modo que lo único que nos apeteció justo después de cenar fue tirarnos en los sofás de mi cuarto.

Nos echamos una copita y viendo que era pronto, al final nos animamos a salir. Primero fuimos a Opium que estaba bastante lleno y en el que la música era demasiado dura. De ahí nos marchamos al city café donde me encontré al australiano que conocí en la fiesta de Bruno. Nos tomamos media pinta, escribimos una postal a Rau y decidimos irnos a Pivo y así acompañar a Ana en su camino a casa. Pivo estaba bastante animado. Nos pedimos otra media y charlamos hasta que el cansancio nos pudo y decidimos volver a casa.

El paseo de vuelta fue una chulada pues estaba toda la ciudad a oscuras, el cielo ligeramente nublado de manera que se podía ver la luna y muy poca gente. Muy tenebroso. Me encantó.

En casa charlamos un poquito tirados en los sofás y nos acostamos.




Wednesday, October 20, 2004

Terrorism, just do it.

Pues este mensaje llevaba impreso en su sudadera (negra y con capucha, por supuesto) el recogevasos del cabaret voltaire ayer por la noche. Me quedé frío cuando lo ví. Además de mostrar tal frase en su atuendo, la persona llevaba lo que mis amigas (todas extranjeras) llaman "a spanish haircut" que consiste en "short at the front, long at the back and idiot all over". El caso es que a mí me pareció que el mensaje no iba con ironía en absoluto. No es como cuando los punks llevaban camisetas o parches con esvásticas para burlarse literalmente del nazismo y de los skin-heads. Yo no creo que el recogevasos del cabaret voltaire llegue hasta ahí.

En el post de ayer comentaba que a veces el aspecto puede llevar a juicios equívocos pero en el caso que acabo de comentar creo que estoy en lo cierto.

En fin, me pareció de muy mal gusto y ofensivo. No me gustó nada. Hubiera preferido no darme cuenta de que este chico estaba allí.

Al volver de trabajar ayer, me fui a casa a descansar un ratito antes de irme a casa de mi nueva profe de griego. Leí un poquito más del código Da Vinci del que ya voy llegando al fin, me quedé dormido un ratito y ya me marché.

María, que así se llama mi profe, no es griega; es chipriota, vive justo al otro lado de los meadows y estudia un máster sobre tecnologías aplicadas a la lengua (técnicas de reconocimiento de voz, traducción informatizada y cosas así). Nunca ha estudiado español así que me va a ser fácil con ella pues ya tengo experiencia con alumnos novatos. Con Aude y con Teña ya la cosa se iba poniendo seria en las lecciones y me tenía que esforzar bastante al preparármelas.

Además, va a ser una ventaja muy grande el hecho de que haya estudiado lengua porque así no me pondrá caras raras cuando le explique la gramática y use palabras como adjetivo, adverbio, infinitivo y demás...Colin por ejemplo no sabe lo que es un infinitivo, ni un adjetivo, ni un adverbio, ni nada así que cada vez que le quiero enseñar algo de español tengo que empezar primero con clases básicas de lengua.

María y yo quedamos en dar las clases los martes de seis y media a ocho y media en su casa y nos despedimos hasta el próximo martes.

Después me fui al Lidl a comprar lo que hacía falta. Compré también muslos de pollo pues quería hacer una paellita pero cuando llegué a las fruterías de al lado de casa para comprar pimientos y tomates ya estaban todas cerradas así que al final decidí cocinar el pollo con cebollas, zanahorias y ajos. Me salió para chuparse los dedos. La salsa estaba de morirte. Buenísimo. Nos comimos Ramón y yo cuatro muslos cada uno y luego estuvimos salsando hasta que allí no quedo nada. Buenísimo.

Había quedado con Mary en que me daría una llamada perdida cuando salieran de casa para ir al cabaret voltaire. La susodicha llegó como a medianoche cuando yo ya estaba en pijama medio dormido pero el caso es que me activé, me vestí, me cogí la bici y me marché para allá.

Cuando llegué encontré allí a Mary, Lena, Konstanza, Linda, Paulina, Adrien, Roman y otro chico francés del que no recuerdo el nombre. Estuvimos bailando una mezcla curiosa de Drum n´Bass y electro y luego, con el cambio de DJ, el más puro jungle. Yo ya creía que el jungle estaba muerto. Lo mismo es que está de vuelta...

Había bastante fiestón montado, la verdad. Estaba animadísimo pero ya empezó a llenarse mucho y fue cuando decidí marcharme así que me despedí de todo el mundo, me cogí la bici y me marché a casa.

Cuando llegué no tenía mucho sueño así que me puse de nuevo con el código Da Vinci y bien poco después me fui a la cama.

Tuesday, October 19, 2004

Cena con Mary y Konstanze

Ayer después del trabajo me mandó un mensaje Mary diciéndome que daba cena en casa y que, aunque imaginaba que sería muy pronto para nosotros, fuéramos igualmente y que nos bebiéramos una copita de vino con ellas.

Respondí automáticamente diciendo que íbamos por supuesto y que cenaríamos también con ellas. Que ningún problema respecto a la hora.

Así que después de un rato de relax y lectura en casa, nos fuimos dando un paseo hasta la de Mary que es una chulada. Tiene dos dormitorios, salón, cocina y baño. Todo el suelo es de parquet antiguo precioso y desde las ventanas del salón y uno de los dormitorios se ve el Usher Hall y el castillo. Una pasada. La cocina es muy linda y tiene un ordenador conectado a internet dentro. Está guay porque puedes escuchar musiquita mientras lees el periódico online por las mañanas o buscar recetas...Una idea chula.

Cuando llegamos nos recibieron ella y Konstanze a la que no veía desde su marcha a Alemania allá por Junio. Me hizo mucha ilusión reencontrarnos. Está igual. Nos estuvo contando sobre su nueva vida en Dresden y nosotros sobre la nuestra y en cuanto estuvo listo el cus cus que había preparado Mary nos sentamos a cenar.

Al final Lena no vino por lo que estábamos Ramón, Mary, Konstanze y yo y la verdad es que fue una noche genial pues hablamos de un montón de cosas muy interesantes. Además el salón de Mary es muy acogedor así que invitaba a la tertulia.

Mary nos estuvo contando cómo es crecer en una granja en medio de los Estados Unidos, Konstanze cómo ha pasado de vivir de noche en Edimburgo y salir todos los días a aprender a disfrutar de levantarse temprano en la mañana e irse a la cama pronto por la noche en Alemania. La verdad es que alguien con la pinta de Konstanze (que tiene varios tatuajes y piercings) te diga que le encanta despertarse pronto en la mañana es un poco chocante. En fin, una vez más se demuestra que el aspecto puede llevar a equívocos.

También hablamos de lo excitante que es Europa en general y la vida en sus capitales además de bonito y de lo guay que sería hablar un montón de idiomas y poder vivir y trabajar en una capital cada año.

Luego estuvimos escuchando un montón de grupos nuevos que Mary descubre a través de sus compañeros de la radio americana en la que trabajaba antes. Me encantaron unos llamados "The Decemberists" de los que me quiero comprar algún disco.

Después de la cena y la charla nos despedimos de las chicas quedando para salir hoy y nos fuimos a casa dando un paseo. Al llegar me duché e intenté terminar de ver tierras de penumbra de nuevo sin éxito pues me entró sueño enseguida.

Monday, October 18, 2004

Finde antes del gran finde

El nombre de esta entrada se debe a que el próximo fin de semana es cuando estarán aquí Manolo, Juanlu y Pepito y de ahí que lo haya bautizado como "el gran finde" porque seguro que lo vamos a pasar en grande. Me apetece mucho y ayer hablé con Manolo y por teléfono y estaba super contento. Estoy impaciente.

Antes de empezar a relatar el finde, voy a centrarme en el jueves ya que el viernes no actualicé.

Lluegué a casa después del trabajo y me senté en mi cuarto a leer más del código Da Vinci que me tiene enganchadísimo. Es trepidante. No es el tipo de libro que te hace pensar ni reflexionar sobre nada, sino el que te lleva a querer leer más y más y ver cómo evolucionan las cosas.

En medio de la lectura me llamó Stavros al que no veía desde hacía mucho tiempo ya que primero estuve yo de vacaciones en España y luego él en Atenas. Me dijo que pasaba a recogerme y que nos íbamos a su casa a tomar un frapé. Me pareció una idea estupenda así que allá nos fuimos.

Estuvo contándome sus vacaciones y poniéndome al día también sobre lo acontecido aquí en lo que a su doctorado se refiere. Nos reímos mucho y más aún cuando se fueron despertando Evi, Dimitris y Giorgos y se nos unieron en la charlita. Tenían todos una cara estupenda pues también habían estado de vacaciones en Grecia.

Cuando se fue acercando la hora de la cena me marché a casa donde me encontré con Ramón. De nuevo aprovechando que Colin ya había cenado pues se tenía que marchar pronto ya que ensayaba con los Peggy Vestas, hicimos arroz con huevos fritos, salchichas y salsa de tomate. Estaba buenísimo. Nos dejó K.O.

Y después de la cena y la duchita, de vuelta al código Da Vinci hasta que me quedé dormido.

El viernes fue movidito pues salimos de casa bastante pronto de manera que nos cundió muchísimo la noche. Lo noté muchísimo en ese aspecto. Cenamos prontito pues íbamos al cine a las nueve menos cuarto a ver "I Vitelloni" de Fellini. Tampoco teníamos mucha hambre así que preparamos algo ligerito: un par de ensaladas y rodajitas de berenjena al horno. Nos sentaron estupendamente y ya nos marchamos al cine.

La película me pareció muy fácil de ver. No sé por qué me esperaba un cine difícil y pretencioso. Al final, todo lo contrario. Una historia de lo más sencilla contada de igual manera. Me entretuvo mucho.

Salimos del cine como a las once y parecía mucho más tarde. Nos fuimos al wash a tomar una pinta pero la música no era tan buena como de costumbre y la verdad es que estaba bastante alta así que en cuanto terminamos nuestras cervezas decidimos cambiarnos a Black Bos. No encontramos sitio para sentarnos pero se estaba estupendamente de pie, sobre todo después de haber estado sentados en el cine y en el wash.

Ramón se fue a pedir y tardaba en venir y al final vimos que se debía a que estaba hablando con una chica. Pensamos que la conocía de antes pero en cuanto vinieron los dos a unirse a nosotros ya nos contaron que no. Se habían cruzado en la barra y no sé cómo habían empezado a charlar. La chica se llamaba Carol, es auténtica de Edimburgo y un encanto. Nos quedamos charlando con ella el resto de la noche y acabamos dándonos los teléfonos. Nos cayó genial.

Cuando Black Bos cerró, Carol y sus amigos se iban al Ego que tenía una de las magníficias Go-go nights pero a nosotros no nos pillaba muy bien así que decidimos irnos a Teviot a ver qué era eso que anunciaba la indie society todos los viernes allí.

Colin se marchó a casa así que entramos Ramón y yo. Había muchìsimos bares abiertos dentro. Mucho ambiente. En uno de ellos había un grupo español tocando. Creo que eran los agustitos que tocan en varios sitios de por aquí. Los estuvimos viendo un ratito pero llegamos tarde pues terminaron el concierto al poco de nosotros llegar así que nos bajamos al sótano donde estaban los de la indie society. No había mucha gente pero la música estaba muy bien así que allí nos quedamos charlando y tomandonos una cerveza hasta que a las tres cerraron.

Cuando llegamos a casa teníamos un hambre voraz así que nos pusimos a cocinar unos spaghetti con bacon que nos sentaron de maravilla. Después de eso y de una duchita me fui a la cama como a las cinco.

El sábado me levanté bastante tarde con un mensaje de Colin en el que me anunciaba que venían Meri y Dave de visita. Estuvo genial con ellos. Primero charlamos todos juntos en la cocina y luego Dave se fue con Colin a su cuarto a cacharrear con Logic. Meri y yo nos quedamos en la cocina charlandillo. Le pregunté que si me cortaría el pelo pues llevaba unos días con unas melenitas de gitano muy horribles y accedió. La cosa es que las tijeras que tenemos en casa no valían para tal efecto así que Meri, muy amablemente, se marchó a su casa a por su kit de peluquería y me rebajó un poquito por detrás. Le quedó estupendamente.

Cuando se marcharon Meri y Dave como a las cinco y media nos pusimos los tres a cocinar un montón de cosas de modo que como a las ocho estábamos en la habitación de Colin con la mesa llena de papeo. Había una ensalada, varias tostas y patatas asadas. Una barbaridad de comida.

Nos pusimos las botas los tres pero aún así sobró muchísimo pero nos alegramos pues eso nos dejaba cena preparada para después de salir.

Tras recoger la cocina, nos duchamos y nos vestimos para la fiesta de Bruno. Quedamos con Ana en tomarnos una en casa antes de marchar para allá así que en cuanto ella, Elisa y Esteban llegaron, abrimos una de las botellas de ron que me traje de España y nos echamos unos cubalibres. En cuanto los terminamos, nos marchamos a casa de Bruno.

Fue una alegría enorme descubrir que Bruno vive a menos de cinco minutos de casa y otra aún más grande verlo después de tanto tiempo. Está más gordito por lo que empezamos a descartar la idea de que fuera gay. "Si fuera gay no estaría más gordito" le dije a Ana a lo que ella respondió "tío, a lo mejor es que se ha dejado un poquito". Nos reímos un montón con nuestras teorías sobre la orientación sexual de Bruno.

La fiesta estaba animadísima. Había muchísima gente de todas partes. Nos recordó muchísimo a nuestros primeros meses en Edimburgo en los que íbamos de fiesta en fiesta conociendo a muchísima gente hasta que al final tuvimos una pandillita más o menos estable. Hablé con unas chicas de China divertidísimas, luego salté a un grupito en el que había una chica de Glasgow, otra de Fife, un chico de Manchester y un Australiano. Eran muy majetes. Luego me crucé con un hippielongo irlandés que curraba en Galway como técnico de sonido y luego con otro irlandés que tocaba la guitarra flamenca. Una maravilla. Todo el mundo majísimo, bastante guapete y super abierto. Me encanta este tipo de fiestas.

El domingo me levanté más temprano que el sábado pues quería hacer algunos recados por la mañana. Primero fui a Arnold Clark a reservar un coche para este jueves ir a recoger a Pepito, Manolo y Juanlu al aeropuerto y otro para el Jueves siguiente para irnos Manolo y yo de excursión con Stavros y sus amigos que también vienen de visita. Luego me fui a Fopp y a Avalanche a mirar discos y me compré un recopilatorio de Creation que tiene alguna canción muy bonita y de ahí a Waverley Station para ver si estaban ya vendiendo los billetes de tren a Londres para el finde del 26 al 28 de Noviembre pero nada.

Ya me volví a casa donde me encontré a Ramón y un mensaje de Ana diciendo que quedábamos a las tres en las tres en la pista de hielo para patinar. Lo habíamos hablado la noche anterior y a todos nos pareció un plan estupendo. Avisamos también a Lena que se vino encantada y nos fuimos hasta allí en bici.

Hacía mucho tiempo que no patinaba pero después de un ratito ya le cogí el truco y me trajo buenísimos recuerdos. Me encantaría ponerme también unos patines de ruedas un día...

Después del patinaje, nos marchamos cada uno a su casa. Yo pasé la tarde enganchado al código Da Vinci. Por la noche me duché, comí una ensalada, traté de ver tierras de penumbra sin éxito y luego me quedé dormido.

Thursday, October 14, 2004

Estos últimos tres días...

La verdad es que tiempo he tenido. Seguro. Pero no lo suficiente quizá como para actualizar por completo el diario. Debería ir día a día pero parece que últimamente se me está olvidando.

El lunes hizo un día muy bonito así que después del trabajo, dejé la bici en casa y me fui a dar un paseo y a hacer unos recados que tenía pendientes. Primero fui a sacar las entradas para el concierto de REM al que iremos Ana y yo de momento (y posiblemente Ramonchi) el 22 de Febrero de 2005 en Glasgow, después me pasé por FOPP para comprarme un libro porque no estaba leyendo nada y no quería dejar la lectura que tan constantemente estaba llevando hasta ahora. Al final me compré el código Da Vinci por cinco libras y de ahí me fui directo a Waverley Station para despedirme de Pablo y Natalia que cogían el primer tren de su trayecto hacia Prestwick a las seis menos cuarto. Llegaron un poco justos de tiempo así que no nos dió tiempo a mucho pero estuvo muy bien verlos marchar dirección Berlín.

Después me volví a casa donde estaban Colin y Ramonchi. Tenía un hambre voraz así que me puse a pelar patatas y cebollas para una tortilla. Cuando estuvo todo pelado y cortado nos bajamos los tres mosqueteros al vídeo club a alquilar un DVD pues me había traído un proyector del trabajo e íbamos a hacer por primera vez en el nuevo piso "el cine en casa". Cogimos Donnie Darko pues Colin tenía buenas referencias de ella y tanto a Ramón como a mí nos daba un poco igual.

Al final el cine nos quedó genial, cogimos una sábana blanca enorme y la enganchamos con imperdibles a las cortinas cerradas de la ventana de Colin. Ya teníamos la pantalla, entonces sólo nos quedaba poner el proyector. Me había cogido uno que abre muchísimo el ángulo de proyección de manera que aunque estaba cerca de la pantalla la llenaba por completo. Nos quedó una proyección de dos metros de ancho por uno y algo de alto. Una pasada.

Enseguida nos pusimos con la tortilla y salió enorme y buenísima. Descogelamos pan y nos hicimos unos señores bocadillos que nos sentaron de miedo. Al poco ya estábamos en nuestro cine particular viendo la película.

La verdad es que me estaba entreteniendo pero me quedé dormido como a los cinco minutos. Yo no sé qué me pasa que no soy capaz de mantenerme despierto cuando vemos una peli en casa. Fatal.

Cuando terminó me despertaron Colin y Ramón y me dijeron que no había sido gran cosa así que me quedé más tranquilo. Después me metí en la ducha y antes de acostarme empecé el código da Vinci que me enganchó del tirón.

El martes hice horas extras por la tarde de modo que no terminé de trabajar hasta las siete menos cuarto. Un poco paliza pero bueno, las dos horas extras las canjearé por tres libres así que muy bien.

Justo después de trabajar me fui a casa a coger las luces de la bici y de ahí a The pleasance donde la asociación de cine de la universidad proyectaba todo sobre mi madre por dos libras. Llegué puntual, cogí un asiento estupendo y ví la peli sin anuncios encantado. Ya la había visto pero hacía mucho y recordaba que me había gustado mucho. Está muy bien y me encanta el piso que se alquila Cecilia Roth en Barcelona. Es precioso. También es una maravilla en el que vive Antonia SanJuan. Quizá eso es lo que más me llamó la atención.

Después de la peli me marché para casa donde me encontré con Ramón. Colin no estaba. Al parecer había venido, había cenado y se había marchado otra vez. Enseguida me acordé de que tenía el cumpleaños de la mujer de Lee así que aprovechamos para prepararnos unas hamburguesas que salieron bien buenas.

Después de cenar, me cogí el código da Vinci otra vez y enganchado me quedé hasta que me venció el sueño.

Ayer miércoles quedé con Ana en el forest café para tomar algo después del trabajo. Estuvimos hablando de muchas cosas, escribimos una tarjeta a Zach como felicitación por su boda y nos tomamos un zumo de piña que a mí me supo a gloria pues no sabía al típico aguachirri que te suelen dar en los bares cuando lo pides.

El forest es super interesante. Ahora hay clases de idiomas y de baile gratuitas impartidas por voluntarios. Ayer mismo estaban en una de las salas dando una de italiano. Super guay. Durante nuestra estancia hubo primero un señor pinchando discos antiguos en un gramófono y luego un flautista. Muy hippie todo aunque el camarero era punk.

Después del forest y de despedirnos de Ana nos fuimos Ramón y yo a hacer compra y la verdad es que triunfamos porque fuimos al tesco a ver si había pan y efectivamente así que compramos cuatro barras cada uno y cuando llegamos a casa las metimos directamente en el congelador. Es genial tener pan en el congelador. Comer con pan es un placer.

Colin se había currado una pasta con berenjenas, cebollitas y brócoli que estaba muy buena. Fue un gustazo llegar de la calle y encontrar cenita. Un detalle por su parte.

Después de la cena y la charlita me duché pues había quedado con Mary, Lena y Konstanza para ir al citrus pero cuando me estaba vistiendo ví que llovía bastante así que las llamé y les dije que saldría de casa en cuanto parara de llover. Al final no paró y ya me entró el sueño así que al final no salí. Me quedé leyendo el código da Vinci que está más que interesante.

Monday, October 11, 2004

Visita de Pablo

Estos últimos días ha estado Pablo aquí con nosotros pues, antes de marcharse a Berlín, quería pasar por Edimburgo para despedirse de nosotros y arreglar algunas cosas que tenía pendientes.

El miércoles llegué del trabajo con mucha ilusión por ver las fotos de mis vacaciones en el Puerto. Ramón me las iba a haber ido a recoger pero se le fue el santo al cielo así que me fui yo corriendo. Salieron muy chulas aunque se les olvidó revelar alguna que dejé encargada para el viernes.

Después de recoger las fotos me fui al Lidl a comprar lo que hacía falta ya que a Ramón también se le había olvidado hacer la compra y de ahí ya me marché a casa donde estaban Colin y Ramón.

Cenamos bastante prontito una pasta que preparó Colin y que estaba bien buena y después decidimos poner un documental sobre el Himalaya que él había grabado hacía poco.
La verdad es que era muy interesante y salían unos paisajes preciosos pero yo no sé qué me pasa que cada vez que me siento a ver la tele (es automático) me quedo dormido.

El jueves vino Lee a practicar con Colin las canciones nuevas de los Peggy Vestas. Se quedó a cenar con nosotros y la verdad es que es un tipo muy majo. Cenamos patatas ali-oli, tomates asados, una ensalada de espinacas con maíz y zanahoria y de postre unos profiteroles que se había traído Ramón del trabajo. Nos lo pasamos muy bien los cuatro.

Después de cenar yo me fui al Basement donde había quedado con Pablo para tomar algo. Allí estaban también Ana, Elisa, Penélope y Richie.
Pablo estrenaba nuevo look con pelo más corto y gafas fashion de dolce y gabana. La verdad es que tenía un look muy barcelona que pronto cambiará en un look Berlín. Nos estuvimos contando sobre nuestras respectivas vidas un poquito. No había grandes novedades pues habíamos estado en contacto por email así que enseguida nos sentamos con los demás en la mesa que tenían.
Me pedí una tónica y me dieron una botellita de once centilitros. Me quedé alucinado pues la camarera ni corta ni perezosa la echó en un vasito que era una ridiculez así que le dije que por favor me diera dos botellitas que yo con una no iba a ningún lado.
Estuvimos allí más o menos hasta que cerró y luego me volví a casa en la bici. Un paseo precioso aunque cuesta arriba...

El viernes después del trabajo me fui corriendo a la tienda de fotos a recoger la que no habían revelado el miércoles y de ahí decidí ir a ver qué había en "the rusty zip" que es mi tienda favorita de Edimburgo de ropa de segunda mano. Había un montón de cosas muy chulas pero algunas estaban en no muy buenas condiciones y otras no eran de mi talla. Al final dí con una chaqueta de ante preciosa que me quedaba como un guante y que me encantaba así que me la llevé y me fui a casa contentísimo.

Cuando llegué me encontré a Ramón que me dijo que la fiesta de despedida de Penélope era a las ocho así que nos teníamos que dar prisa. Nos duchamos rápido, nos vestimos, cogimos una botella de vino y el super bowl de Ali-oli que había preparado el día anterior (además del que cociné para la cena) y nos fuimos en bici a casa de Ana.

Llegamos como a las ocho y media y ya había bastante gente. Dimos nuestras aportaciones a la fiesta, nos despojamos de nuestros abrigos y nos dispusimos a ayudar pues aún faltaban cosas por preparar. Faltaba por preparar la sangría pero no había vino tinto ni limonada para la misma así que me fui con Elisa al supermercado a comprar y me reí infinito con ella. Soy super fan de Elisa. Tiene una gracia natural increíble.
A la vuelta del supermercado nos fuimos a robar hierbabuena de un jardín pues nos hacía falta para el mojito. Me reí muchísimo con Elisa robando la hierbabuena de estrangis. Que bueno. Además lo más gracioso era que yo nunca hubiera caído en la cuenta de que había hierbabuena en ese jardín. Por lo visto fue Penélope la descubridora.

Ya de vuelta en la casa, nos echamos una sangría y algo de comida en un platito y estuvimos todos de charlita y risas, escuchando musiquita hasta las dos y media o así que decidimos marcharnos. Ya no quedaba casi nadie y no queríamos correr el riesgo de quedarnos dormidos y despertar teniendo que pedalear cuesta arriba hasta Marchmont desde Pilrig.

El sábado me levanté pronto pues no quería tener que ir directamente a trabajar. Quería dar una vuelta primero para sentir un poco que era fin de semana. Me fui a ver si encontraba unas luces nuevas para la bici que las mías están fatal pero la tienda donde sabía las podía encontrar ha cerrado. Tuve mucha suerte pues en la siguiente que probé tenían unas muy baratas que alumbran un montón así que super bien. Después me fui al Tesco a comprar barras de pan y ya a trabajar.

Montamos todo en un momentito así que a la hora y media estábamos libre otra vez y me fui a casa a comer. Me hice un bocadillo de jamón serrano con tomate, me comí también una manzana y un yogur y me eché un ratito hasta que tuviera que volver a trabajar para desmontar el equipo. Nos llevó como una hora en total. Después me fui al Lidl a comprar lo necesario y una vez en casa cociné la carne para el mousaka que quería preparar el domingo.

Colin se fue al cine con Llinos así que Ramón y yo aprovechamos para tomar carne. Hicimos unos spaghetti muy ricos con bacon, nos duchamos, nos vestimos y nos fuimos a Finnegan´s donde habíamos quedado con Pablo. Allí nos tomamos una pintita al ritmo de Pulp, Blur, Strokes y Oasis. Fue una pena porque estaban pinchando una música buenísima pero enseguida salió el grupo a tocar y la verdad es que eran regular.

Cuando cerró finnegan´s hicimos un falso intento de entrar en Medina y nos fuimos a casa. No había consenso a la hora de elegir un sitio para bailar así que cada uno a su casa.

El domingo por la mañana me fui con Ramón al Meadowbank de compras y los dos triunfamos. Ramón se llevó unos guantes, un gorro y dos jerseys y yo unos vaqueros y unas zapatillas de niño indie. Muy chulas con sus tres rayitas y todo muy bien de precio.

Luego fuimos a casa, almorzamos con Colin unas tostas y una ensalada muy ricas y acto seguido me puse a preparar el mousaka que me llevó dos horas largas a pesar de tener la carne lista. Luego me duché, descansé un ratito y ya llegaron Natalia, Ana, Elisa y Pablo por ese orden. Les enseñamos el piso, que gustó mucho y luego nos sentamos a comer el mousaka y una ensaladita que estaban buenísimos. Descorchamos las dos botellas de rioja que nos quedaban y charlamos todos juntos de muchas cosas hasta que, una vez terminamos, el mousaka empezó a hacer mella y a dejarnos con mucho sueño a todos. No falla.

Así que nada, la gente se fue yendo poco a poco, fregamos los platos y nos acostamos.





Wednesday, October 06, 2004

El otoño ya está aquí

Parece que este finde en Londres ha sido definitivamente el último de temperaturas agradables y solete del que calienta. El otoño ya ha llegado a Edimburgo y aunque frío, es precioso.

El lunes justo después de trabajar me marché a Waverley Station con Ramón a comprarme billetes para volver a ir a Londres a finales de Noviembre. Lo intenté una primera vez pero había mucha cola así que cogimos número, nos fuimos a tomar una pinta para hacer tiempo y volvimos pero se me había pasado el turno. Volví entonces a coger otro número pero quedaba aún lejos así que nos fuimos a hacer la compra necesaria. Ramón se volvió a casa desde el Lidl y yo me fui de nuevo a la estación. Se me había vuelto a pasar el turno pero ya había muy poquita cola así que me quedé a esperar. Cuando llegó mi turno y le dije al señor, las fechas en las que me quería ir me dijo que aún no estaban a la venta esos tickets así que una tarde de visitas a la estación en vano. Un rollo.

Volví entonces a casa donde estaban Ramón y Colin preparando pizzas. Aún estaban con la masa que por cierto cada vez sale más rica.
Otra vez cocinamos (según la receta), pizza para 8 personas y no quedaron ni las raspas. Nos pusimos las botas. Una gozada.

Después del atracón y un poco de charlita nos fuimos a la cama.

El martes encontré al llegar del trabajo una carta de Patricia que contenía el DVD del corto cuyo sonido ha dirigido ella. Me hizo muchísima ilusión y me puse a verlo enseguida con Colin. Nos quedamos alucinados de la calidad de la imagen y del sonido aunque la historia no nos entusiasmó a ninguno. Una pasada.

Justo después me puse a escribirle una carta de contestación a la que le siguió una para Uli. Mientras escribía a Uli vino a Kitty a recoger su cargador de móvil que se había olvidado en Londres y que me había traído yo desde allí. Está estupenda después de sus vacaciones en México. Nos estuvo contando un poco y luego se marchó.

Al poco llegó Ramón de sus clases de inglés y cenamos los tres unas verduritas que había preparado Colin. Nos quedamos todos con un poco de hambre así que de postre tomamos chocolate caliente con sobaos que ya si nos dejó bien llenos.

Antes de acostarnos pusimos un documental que había grabado Colin sobre Pakistán y que era muy interesante. Ramón se quedó dormido enseguida, yo dí una cabezada larga pero me desperté y me volví a enganchar y Colin aguantó como un campeón.

Al término del documental nos fuimos todos a la cama.

Monday, October 04, 2004

Finde en Londres

Bueno, pues por fin, después de 25 años, he ido a Londres. Ha sido una experiencia estupenda que me alegro de haber llevado a cabo. Más vale tarde que nunca.

Salí de la estación de trenes de Edimburgo a las cinco y media del viernes con mi mochilita, mi discman, mis discos y mi bocata de tortilla. El viaje se me hizo muy pesado pues no dormí nada y estaba bastante incómodo pues no tenía demasiado espacio para las piernas. Los inconvenientes de ser tan alto.

Hacía tiempo que no me sentaba durante horas en un medio de transporte terrestre y la verdad es que me trajo muchos recuerdos de mis palizas en autobús Madrid-Cádiz y Cádiz-Madrid. Creo que ahora mismo llevaría mucho peor hacer esos viajes tan largos.

Casi llegando a Londres me llamó Uli comentándome que se encontraba fatal y que si no me importaba que no fuera a recogerme. Le dije que no había problema, que me explicara como ir y ya me las apañaría. Me dió instrucciones detalladas sobre como llegar desde la estación de King´s Cross hasta la de Whitechapel y quedamos en vernos allí. Insistí en que me dijera como ir en autobús ya que no me gusta usar el metro en ciudades que no conozco pues no veo nada de ellas. Prefiero ir viendo cositas que viajar por túneles pero me dijo Uli que no merecía la pena, que no fuera impaciente, que ella me iba a llevar de ruta turística el sábado.

Total, que una vez el tren llegó a King´s Cross decidí darme un paseo corto antes de meterme en el metro y así hice. Me encantó lo que ví. No era especialmente bonito, la verdad pero había muchísimo ambiente. Mucha gente joven, coches, autobuses...Jaleo de capital que a mí, la verdad, me gusta. Esa fue mi primera impresión de Londres.

Después me metí en el metro y fui en dirección a la estación de Whitechapel. El ambiente en los andenes me recordó mucho a Madrid pues era básicamente el mismo que uno puede encontrar allí un viernes por la noche.

Cuando salí a la calle, que era donde había quedado con Uli, Londres me ofreción una vista completamente diferente de la que ví en King´s Cross. Ahí me empecé a dar cuenta de eso que todo el mundo comenta de Londres. De lo diferentes que son los barrios entre sí. Whitechapel es un barrio feo, sucio, desordenado pero aún así interesante. De todos modos, Londres me seguía gustando.

Uli no tardó en llegar. Tenía una cara malísima, la verdad. Al parecer, había pasado la tarde con el estómago muy revuelto, vomitando y demás. Me hizo mucha ilusión verla aunque con el mal cuerpo que tenía, la pobre no estaba muy expresiva que digamos.

Su casa está muy cerquita de la estación de whitechapel y tiene cuatro plantas. Ella tiene su habitación en la última por lo que es bastante luminosa aunque pequeña.

De todos sus compañeros de piso, sólo Matías estaba en casa. Me cayó bien así a primera vista aunque calladito, no con mucha gracia la verdad. Uli ya me había dicho que es un poco vergonzoso al principio pero que enseguida coge confianza y te partes con él.

Yo estaba, la verdad, bastante cansado del viaje, aunque me hubiera gustado salir pero como Uli estaba medio enferma pues charlamos un ratito con Matías en el salón y nos fuimos a la cama para aprovechar el día siguiente.

El sábado amaneció muy bueno así que desayunamos y nos marchamos a pasear. Nos cogimos el metro hasta la parada más próxima a la catedra de St. Paul, de ahí cruzamos el Thames por un puente muy moderno hasta la Tate modern gallery y luego seguimos caminando junto al río hasta que lo cruzamos otra vez para llegar a Westminster. El paseo junto al río es bastante horrible sobre todo al principio pero luego mejora a medida que te vas acercando al centro.

Westminster es chulísimo y westminster Abbey también. Me gustó esa parte. De ahí caminamos por parliament street hasta Trafalgar Square que es una chulada. Allí nos sentamos un ratito y nos hicimos las pertinentes fotos. Luego seguimos caminando hasta piccadilly circus (que está también muy chulo) y de ahí a Chinatown y Covent Garden donde ví a varios artistas callejeros que habían estado en el festival de Edimburgo.

Luego nos bajamos por el St. James Park hasta Buckingham palace y Hyde Park donde comimos de picnic. Hacía un día estupendo así que una maravilla comer en Hyde Park. Nos echamos incluso una pequeña siestecita hasta que el viendo nos despertó.

Por la tarde nos cogimos el metro otra vez y fuimos a Notting Hill, a ver el mercado de Portobello y a Chelsea que fue lo que más me gustó de lo que ví. Unas casas chulísimas, cafés muy monos y mucha gente joven. Muy chulo junto a Notting Hill.

Ya muy cansados nos volvimos a casa pasando por Sainsbury´s para comprar lo necesario para unas tortillas y pan.

En casa ya, decidimos echarnos un ratito antes de empezar a cocinar. Me sentó estupendamente tumbarme un rato. Me levanté con muchas energías de modo que cociné dos tortillas muy grandes para dar de comer a todos los habitantes de la casa que ahora sí que estaban en casa al completo: Jacopo y Arturo de Italia, Aude de Francia y Matías que es alemán.

Cenamos todos juntos unos bocatas de tortilla y luego salimos a tomar algo Aude, Matías, Uli y yo. Los italianos tenían otros planes. Fuimos a Brick Lane que es bastante feo pero por lo visto está muy chulo para salir. Me recordó mucho a Berlín pues es un barrio bastante cutrón pero en el que se nota la mano de la gente joven que ha abierto barecitos, clubs y demás dándole una nueva vida.

En un bar de por allí cuyo nombre no recuerdo, nos tomamos una pinta y como no encontramos nada más que nos convenciera y puesto que estábamos todos muy cansados, nos fuimos a casa.

El domingo nos levantamos más tarde que el sábado así que se nos echó un poco encima la mañana. Desayunamos fuerte y nos fuimos al mercadillo de Camdem Town que estaba hasta la bandera. Anduvimos paseando por allá entre montones de gente y luego decidimos retirarnos un poco para pasear más tranquilos. Enseguida empezó a llover así que nos metimos en un bar muy chulo que tenía sofás, precios populares y casi nada de gente. Allí estuvimos tomándonos una tóncia y esperando a que parara de llover y en cuanto lo hizo nos fuimos caminando hasta primorous hill que es una zona preciosa, aunque rodeada de otras no tan bonitas.

Mi tren salía a las seis desde King´s Cross y ya eran las cuatro y media y empezaba de nuevo a llover así que decidimos ir acercándonos a la estación y quedarnos por allí. En ese momento pensé que podíamos pasarnos por Angel a ver a Miri que estaba trabajando en Starbucks y así hicimos. Me hizo mucha ilusión verla. Está estupenda. Charlamos un ratito allí los dos y cuando llegó la hora de marcharme a la estación le dije adiós invitándola a que se viniera un finde a Edimburgo. Me dijo que le encantaría y que lo intentaría.

En la estación, me despedí de Uli hasta principios de Noviembre que se supone vendrá a Edimburgo y me monté en el tren.

El viaje de vuelta se me hizo más llevadero que el de ida puesto que dormí un poquito. Llegué a Edimburgo como a medianoche y me alegré muchísimo de vivir en un sitio tan bonito. Londres en conjunto no lo es para nada.


Friday, October 01, 2004

Semana post vacances

Pues la verdad es que este año, a diferencia del pasado, no me he venido con bajón alguno de mis vacaciones de verano. La verdad es que lo he notado mucho.

El martes después del trabajo, me fui al Lidl a comprar todo lo que hacía falta y ví el vídeo de las vacaciones en la Coruña (verano de 2001). Me lo pasé pipa pues había un montón de cosas de las que no me acordaba.

Después me vino a recoger Lena para ir a conocer a una pareja de amigos suyos de Francia que viven al lado. Yo a ella la conocí en el concierto de Gorky´s Zigotic Minci y Yo la tengo pero no me acordaba. Se llama Guillene y es guapísima. Su novio (menos guapo) se llama Fanou y tengo muchas cosas en común con él. Toca la guitarra, escucha la misma música que yo y le gusta aprender idiomas así que en breve empezaré con él el intercambio que antes llevaba a cabo con Aude. Me apetece mucho retomar el francés ya en serio. Le dije que yo era serio y que quería que tuviéramos las lecciones una vez a la semana pero todas las semanas y pareció contento con la idea.

Realmente viven al lado. En un piso exactamente igual que el nuestro pero dos plantas más arriba. Una chulada porque tiene techos abuhardillados y seguro que le entra más luz que al nuestro.

Echamos un rato muy agradable y cuanto nos empezó a entrar hambre nos marchamos. No tardamos nada. Nos desplazamos mucho más en vertical (subiendo y bajando escaleras) que en horizontal (caminando por la calle).

Cenamos, unos tomates asados, una ensalada y unos bocadillos de tortilla francesa y de ahí nos fuimos a la cama.

El miércoles después del trabajo había quedado con Ana en Halo para contarnos las vacaciones. Me fui dando un paseíto pues estoy un poco cansado de la bici y la verdad es que lo disfruté mucho. Edimburgo en otoño también está precioso.

Ana llegó media hora tarde, la verdad es que se me hizo larga la espera. Menuda pasada.
Me contó que se lo había pasado muy bien en España pero que se le había hecho un poco cuesta arriba por momentos lo de estar con Sanjay. No me extraña. Si es que tiene un mérito...
Me dijo que Pablo viene la semana que viene de visita y que después se marcha directamente a Berlín a vivir. Al final se va, que guay. Tengo muchísimas ganas de ir a visitarlo allí. Va a molar un montón tenerlo allí.

En el trabajo había estado mirando vuelos para que se vinieran Manolo y Pepito a visitarme tal y como hablamos en el Puerto y la verdad es que encontré un chollete muy interesante que les hice saber vía email y mensajes. Por la noche Manolo se decidió y me dijo que le comprara el billete pero para entonces, uno de los vuelos había subido quince libras y ya se le escapaba del presupuesto. Me dió mucha pena porque lo ví super ilusionado así que por la noche estuve pensando en apoyarle yo con esas 15 libras de diferencia para que se viniera de todas formas.

El jueves se lo comuniqué y accedió encantado así que llega el viernes 22 y se va el 29. Va a molar mucho. Me he cogido una semana de vacaciones para entonces. Estamos ahora entre los dos intentando convencer a los demás para que se apunten pero no sé yo qué va a pasar. En el que más confío es en Juanlu. Molaría infinito reencontrarnos en Edimburgo. Sería chupi.

Por la tarde íbamos a ir al Nichol Edwards a ver "te doy mis ojos" pero estaba cerrado a la hora a la que se supone empezaba la peli así que nos fuimos a un pub anejo super chulo en el que nunca había estado. Lo malo es que es carete lo cual me dió mucha rabia pues la mayoría de los sitios que me gustan siempre son un palo. Que rollo.

Allí nos juntamos con Ana, Richie, Elisa, Penélope y Ramón y echamos un rato muy bueno charlando todos juntos.

Después nos marchamos los tres mosqueteros a casa donde cocinamos una tortilla muy grande y una ensalada buenísimas.

Luego me puse a preparar todo lo de Londres y me acosté. No tardé nada en dormirme.